El otoño cultural de Londres vibra a ambas orillas del Támesis gracias a sendas exposiciones dedicadas a dos ilustres representantes de la variedad y la expresividad con los que la pintura ha reconquistado en las últimas décadas su lugar de honor en la escena artística contemporánea.
El primero es un gigante del arte europeo del último medio siglo, epítome de las mil mutaciones que han alumbrado el arte plástico del siglo XXI. A la poderosa, profunda y abundante producción del alemán Gerhard Richter dedica la Tate Modern por segunda vez una gran retrospectiva sobre la que ya han corrido ríos de tinta dentro y fuera del Reino Unido.
Mucho más joven y menos conocido, aunque cada vez más cotizado y dueño de hallazgos estéticos fascinantes, el polaco Wilhelm Sasnal protagoniza en la Whitechapel Art Gallery su primera retrospectiva en Inglaterra. Compuesta por vídeos, largometrajes, fotografías y sobre todo pinturas, la muestra alcanza la producción reciente de este artista total cuya obra, como la de Richter, se mueve con igual fortuna en los terrenos de la abstracción y de la figuración.
La variedad de temas en la obra de Sasnal -imágenes históricas y periodísticas, escenas domésticas, retratos de iconos del pop contemporáneo y hasta versiones irónicas de pintores clásicos- queda unificada por un estilo al mismo tiempo familiar y especulativo que convierte presagios y símbolos en temas plenamente íntimos.
A su espléndida trayectoria está dedicado también el volumen que Phaidon acaba de publicar con una selección de 180 obras de Sasnal. Junto a otros textos de referencia, el libro incluye ensayos firmados por los editores de la revista ‘Frieze' Dominic Eichler y Jorg Heiser. Este último dedica su análisis a la serie de pinturas ‘Maus', inspiradas en la célebre novela gráfica de Art Spiegelman sobre el Holocausto.