Que hablen de uno... aunque sea mal
Aunque no literal, quizá sea esta la más popular de las sentencias pronunciadas por Oscar Wilde, el dandy por antonomasia a quien ahora, y hasta el 21 de marzo, el CGAC (Centro Galego de Arte Contemporáneo) rinde homenaje junto a Brummel y Baudelaire en la muestra "Sur le Dandysme Auhourd´hui: del maniquí del escaparate a la estrella mediática"
A través de esta figura paradigmática, la exposición - comisariada por RMS la Asociación (Rocío García, Marta de la Torriente y Sergio Rubira)- muestra la figura del dandy como un prototipo cuyas estrategias de (auto)representación bien pueden ser tomadas como motor de buena parte de los artistas contemporáneos preocupados tanto por la des-subjetivización como por la estética disidente de las modas subculturales (al menos, hasta que estas llegan también a los escaparates del mainstream) o el narcisismo de las estrellas mediáticas.
Yinka Shonibare, Cindy Sherman, Carlos Pazos, Joan Morey, Juan Luis Moraza o Andy Warhol son algunos de los artistas citados en esta exposición dedicada a aquellos que, de un siglo a esta parte, han sabido ver - qué modernos- que el arte y la moda no tienen por qué andar reñidos. Aunque una cosa es que la moda pueda ser arte (y hasta cosa de dandys, que algo de eso hay en David Delfín), y otra que el arte sea - como pasa tan a menudo- cosa de las modas. Porque, también para el excéntrico inglés, las modas eran "una forma de fealdad tan intolerable que cada seis meses tenemos que cambiarla". Confiemos en que no se tome a mal decir algo así desde las páginas digitales de una revista de moda. O sí. Ya saben: que hablen de uno...
Si quieres saber más sobre dandismo, no te puedes perder los libros de Ronda Garelick, Rising Star: Dandyism, Gender and Performance in the Fin de Siècle (Princetown, 1998) ni - cómo no- los Corsarios de Guante Amarillo de Luis Antonio de Villena (Valdemar, 2003).