Raúl Querido, querido Raúl, su simple nombre ya indica en sí las dos partes fundamentales del proyecto que nos ocupa, por un lado la del nombre real de su único componente, Raúl Díaz, por el otro el apodo que podría representar toda esa parte lunático-costumbrista que levita tenebrosa y acogedora a partes iguales por los aires de su música.
Porque lo que Querido ha hecho es convertir lo que en un principio podía ser, seguramente era y sigue siendo, aunque en un estadio más evolucionado, un ejercicio de experimentación y búsqueda en un diario existencial de la actualidad, donde las canciones nacen de cualquier hecho, personaje, estado mental, meteorológico o noticia que llamen la atención a su autor. Raúl es insólito, extraño y tremendamente tierno. Pero su característica más desacerbada es la de concebir su música como la mayor apuesta Punk en años, un punk raro, arty y lo-fi. Escucharlo es como caminar por Embajadores sin la ley de la gravedad.
Y en sus canciones encontramos desde pulpos que roban cocos ('El pulpo y el coco') a estrellas patrias del indi que cantan en inglés con guitarra acústica y les encanta hacerse fotos ('Me gustaría romperte las gafas') o flores flotando sobre un montón de ropa sucia ('Margaritas'). Querido mete en una misma lavadora la ropa blanca y de color, y luego así va, cubierto de todos los colores pero en gris. De la costumbre a lo curioso de forma descarada y encantadora en un paso y al mismo tiempo.
Para febrero promete su primer EP, bautizado como ‘Odio y muerte', y publicado en la red bajo el no más surrealista sello, creado para la ocasión, Grabaciones Alcachofa Azul. Pero ya su MySpace es un periódico de sus ideas y vivencias que te puedes descargar a ritmo de click. Sobre influencias, que son indispensables en estos casos primerizos, a mi me recuerda increíblemente a ‘Casiotone for The Painfully Alone', pero es indudable que sobre sus canciones se cierne la sombra, una sombra luminosa, eso si, de Hidrogenesse o Joe Crepúsculo.
Diré que Raúl Querido ha surgido en forma de juguete, casi por casualidad, de una necesidad de contar historias imparable, como casi todos los grandes proyectos musicales raros y personales, igual que en un diario pero con canciones instantáneas, del juego y sin pretensión, y que seguramente con el tiempo tendremos ante nosotros una sólida y sorprendente propuesta inquietantemente maravillosa.
Raúl Querido — Dijo el 24/02/2010 6:30pm
Muchas gracias Víctor, por tus palabras y por tanto cariño.
Qué más puedo decir, además de repetir: GRACIAS :)
Muchas gracias también a Jéssica Polar, amiga y autora de la foto berlinesa que acompaña el artículo.
Un beso.
-R
( Hace 2 años )