No nos engañemos, hoy en día nos gusta lo rápido y provocador. No nos gusta perder el tiempo y lo que hoy está en boca de todos mañana ya es retro o aún peor vintage. Juanjo Sáez se hizo famoso allá por los noventa gracias a ser eso: rápido y provocador.
A estas alturas no hace falta decir quién es Juanjo Sáez, pero para aquel que no lo sepa sólo diré que es un artista con un talento que le permite dar latigazos y emocionar por igual. Juanjo habla de sí mismo y de sus cosas y mucho pero también habla de moda y moderneces (barcelonesas en su mayoría) de arte, (véase su libro Arte, Reservoir Books, 2006, una preciosa conversación con su madre sobre arte) de música ('Principios básicos de astronomía, Los Planetas', Sony Music 2009) política, y también hace una serie de animación para el Canal 33 'Arrós Covat'.
Con un lenguaje que llega a todos Sáez es un crooner sincero. Dice lo que le gusta y lo que no, lo que entiende y lo que no, sin dejarse influenciar mucho por corrientes o modas. Su nuevo libro 'Yo, otro libro egocéntrico' de Juanjo Sáez recoge algunos de sus mejores (y peores) trabajos publicados en medios como El Periódico de Catalunya, El Mundo, Revista .H y Rock de Luxe entre otros, para auto-analizarse con mucha gracia y su habitual ingenio. Un monstruo de su YO, repelente pero realista, sin pelos en la lengua junto a un Juanjo, que si puede se justifica, hacen un recorrido por recuerdos y reflexiones, aciertos y desaciertos de sus últimos diez años. Este nos puede recordar a su primer libro 'Viviendo del Cuento', pero la gran diferencia entre los dos es que en 'Yo, otro libro...' Juanjo lo ve todo con años de diferencia y se le nota la madurez. El arte del chico de la Sagrera es explicar cosas de hace casi veinte años sin caer en la melancolía pastelosa que muchos sufren al darse cuenta de que desde su momento de gloria han pasado ya algunos lustros.
Juanjo es un tío majo, le pese a quien le pese. 'Yo, otro libro egocéntrico' de Juanjo Sáez, está editado por Reservoir Books y si no sabes qué regalar este Sant Jordi, es una buena alternativa a los best sellers que acaban en el cine y te hacen preguntarte por qué narices perdiste tanto tiempo leyendo una tontería que se resume en dos horas.