Will Smith pone todo su carisma al servicio de una de las propuestas más desconcertantes del verano: una comedia superheroica que cambia varias veces de piel y decide ser muchas cosas a la vez. Quizá demasiadas.
Una de las posesiones más preciadas de Hancock, superhéroe sin memoria ni código ético aparente, son dos entradas para el “Frankenstein” de Boris Karloff. Resulta del todo apropiado, porque esta es una película construida a base de jirones, de fragmentos de todas las versiones previas de un guión original (titulado “Tonight, he comes” y descrito como una parodia poco afilada de Superman) que empezó a dar vueltas por Hollywood hace más de diez años. Así, el “Hancock” que ahora nos llega presenta una indefinición tonal más que considerable: lo que empieza como una comedia ácida pasa de repente a ser un drama de personajes, una sitcom, un thriller fantástico, una alegoría inteligente e incluso una película de catástrofes. Los abruptos saltos genéricos que hacen las veces de costuras en este monstruo de Frankenstein superheroico son, sin ninguna duda, su talón de Aquiles: si “Hancock” se hubiera conformado con ser la versión de “Arrested development” con poderes que prometían sus trailers, estaríamos hablando de la película del verano.
En “La sombra del reino”, el director Peter Berg introdujo sutiles referencias a los cómics Marvel que, a la postre, permitían que leyésemos la película como una suerte de hiperrealismo superheroico. Aquí vuelve a repetir la jugada, y con mucho acierto: la brillante secuencia de apertura acerca a “Hancock” a las propuestas que están realizando guionistas tan aventajados como Warren Ellis o Mark Millar. El problema es que Berg no se atreve a seguir con eso hasta sus últimas consecuencias y, en el decepcionante tercer acto, se deja llevar por algunas de las inercias que están impidiendo que el cine de supertipos entre en su edad adulta (el clímax en el hospital encajaría perfectamente en un “Spider-Man” de Sam Raimi). Todo el humor vitriólico de la premisa se evapora con su dramático final, pero ahí quedan ideas tan magistrales como que la única diferencia entre lacra social y héroe salvador es una buena campaña de RRPP, o interpretaciones tan memorables como la de ese Will Smith que, desde ya mismo, puede ser considerado como la mayor estrella cinematográfica de nuestro tiempo.
Durante su vida jugó a esconderse entre la verdad y la ficción y, tras su muerte y hasta la fecha, la fama se le mostró esquiva y se escondió de él. Su obra a penas sin público y sin crítica llega hasta nosotros a través de un par de esforzados espeleólogos del gusto como Maria Eugenia Faué y Norbert Werh, y la reciente edición de la editorial Impedimenta, especializada en títulos del ayer con la fuerza del hoy.
Emilio Lascanotegui (Uruguay 1887-Buenos Aires 1966), decidió ser un día el Vizconde Lascano Tegui y jugar a un tipo de literatura tardomodernista que hoy día podemos etiquetar de freak, o no etiquetar de nada y sencillamente degustar desde las mismas estanterías en las que depositan sus páginas Oliverio Girondo o Roberto Arlt.
De Lascano se conservan muchas obras singulares e inclasificables, pero también el recuerdo de otras perdidas en extrañas circunstancias lo que aumenta su bien ganada leyenda de personaje que se inventó a si mimo. Sin embargo, lo más sorprendente es que quienes le han estudiado han logrado corroborar casi todos los detalles de tan fantástica biografía y erudita personalidad. Leer para creer.
“De la elegancia mientras se duerme” es el diario de un asesino incruento, cruelmente refinado, decadentista, exquisito artífice que pudo compartir veladas con Picasso, Modigliani, Apollinaire o el propio Vizconde que pululó entre ellos. Azarosa, astillada, asfixiante a ratos… toda la novela, desarrollada con los tópicos del subgénero de formación, no es sinó una charada que nos prepara para el macabro final entre fetichismos y leyendas urbanas de final de siglo. La elegancia entendida como puro vicio y camuflada con el falso candor del que vive fascinado por su época.
No hay nada que temer, pues el nuevo largometraje animado de DreamWorks no es una aventura infantil ni una broma posmoderna, sino una notable película de artes marciales.
El superéxito del primer “Shrek” sentó un precedente algo dañino en la división animada de su productora, que desde entonces se empeñó en hacer fotocopias cada vez menos eficaces de esa fórmula (humor referencial para los padres + moraleja disneyiana algo disimulada para los niños) que tan bien le fue al ogro verde. Uno de los peores ejemplos de esta estrategia fue “El espantatiburones” (2004), espantosa aventura bajo el mar en la que, no obstante, se puede encontrar el germen de “Kung Fu Panda”: no solamente porque en su reparto de voces coincidían también Jack Black y Angelina Jolie, sino porque su arco argumental, basado en el pez fuera del agua, funciona bastante mejor en la China mítica que en el fondo del océano. Así, “Kung Fu Panda”, con sus gags basados en los personajes antes que en el codazo cómplice al espectador adulto, se perfila como la mejor peli de animación DreamWorks desde “Antz” (1998).
El secreto de su triunfo no hay que buscarlo en la rutinaria trama ni en unos chistes simplemente correctos, sino en el espíritu de diversión honesta y transparente que recorre el conjunto, desde unos créditos iniciales en dos dimensiones que recuerdan al “Samurai Jack” de Tratakovsky hasta una batalla final espectacularmente coreografiada (de hecho, “Kung Fu Panda” tiene algunas de las mejores peleas de los últimos tiempos, independientemente de que estén protagonizadas por animales). Tampoco hay que pasar por alto el poder de los pequeños detalles, ya sea en forma de poesía digital (la muerte del maestro Oogway alcanza un nivel de sutileza y brillantez que creíamos patrimonio exclusivo de Pixar) o a través de unas voces increíblemente acertadas: Black da todo un recital como el panda protagonista, pero son Dustin Hoffman e Ian McShane los que verdaderamente acaban robando la función.
SIGUR RÓS Með suð í eyrum við spilum endalaust (XL / EMI)
“Með suð í eyrum við spilum endalaust”, título impronunciable donde los haya, es el quinto álbum de los islandeses Sìgur Ròs. Los buenos de Reykjavic han creado el álbum más alegre, exuberante y, por qué no, accesible de su carrera. Dejaron caer en su web y por la patilla “Gobbledigook”, un tema espectacular pero que seguía un camino distinto al marcado en sus anteriores trabajos, donde la épica, los pianos flotantes y la orquestación se fundían creando la banda sonora de un cuento de hadas en el país del hielo, Islandia.
A priori lo que podía suponer un cambio creativo no es más que una evolución natural de una banda in crescendo. Un claro ejemplo de ello es el primer single oficial “Festival”, presentado en Reykjavic con una invitada de excepción, Björk, a la batería. Es un tema delicado, sencillo y hermoso, en definitiva son Sigur Rós. Destacan también en esa línea “Ara Bátur” y como anécdota su primera canción en inglés, “All alright”.
Sìgur Rós son más que una banda, sus directos apoteósicos son un billete para viajar a otra dimensión. Y la portada del disco lo dice todo. Se están liberando.
DIRTY PRETTY THINGS Romance at short notice (Mercury)
Es prácticamente imposible hacer un review de DPT sin hablar del background de su frontman, pero lo intentaré. Carlos Barat & Co están de vuelta, “Romance at Short Notice” es el título del siempre difícil segundo álbum. Después del discazo urgente y efectivo que fue “Waterloo to Anywhere”, una muestra de ello es “Bang Bang You´re Dead”, se esperaba mucho de este “Romance at Short Notice”, y aunque me duela reconocerlo es un disco que le falta chispa, fuerza e intensidad. El primer single oficial es “Tired of England”, no está mal, con una letra muy lograda pero que no acaba de enganchar. Entre los temas más interesantes hay que destacar “Kicks of Consumption” o la más alegre y pegadiza “Plastic Hearets”. Quizás decepcione, pero prefiero pensar que es un lapsus creativo y esperar el nuevo disco de DPT o, quién sabe, de los Libertines. Ya decía yo que era imposible no mencionar a The Libertines.
BLACK KIDS
Partie Traumatic (Columbia)
Black Kids es una banda de indie-rock de Jacksonville, Florida y “ Partie Traumatic” su esperado debut discográfico en este 2008. Los Black Kids están en boca de todos los medios de comunicación, sin nada publicado oficialmente se hicieron el Vice Tour con los roqueros Sons and Daughters y tienen las letras más cachondas de la escena indie, alucinantes. “I’m not gonna…” es su single de debut, aunque sea un tema más que conocido ya que forma parte del EP “Wizzards of Ahhhs” de agosto de 2007, que regalaron a todo el mundo vía Myspace. Es un tema divertido, que no tiene pelos en la lengua y que lo deja claro desde el principio mientras cantan “You are the girl that I’ve been dreaming of ever since I was a little girl”. El segundo single del disco, otra gozada, es “Hurricane Jane”, un temazo con todas las de la ley. ¿Otros temas recomendables?, pues todos, la verdad es que está lleno de jitazos. En definitiva, un disco fresco, divertido y juvenil, para disfrute de las masas indies.
Decir que el último trabajo del coreano Kim Ki-duk que se estrena entre nosotros es un musical romántico no sería del todo cierto, pero tampoco es una manera equivocada de enfrentarse a una película esquinada y exigente como ella sola.
En el cine de Ki-duk, la clave suele estar en el margen, en la anécdota cargada de sentido. Así, “Aliento” contiene un insospechado gimmick que (quién lo iba a decir) acerca al director de “Samaritan girl” a los perversos juegos autorales de Alfred Hitchcock: el propio Ki-duk se reserva un pequeño papel, el del jefe de seguridad de la cárcel donde se desarrolla la mayor parte de la acción, que le permite reflexionar sobre su condición de demiurgo de romances al límite (posible leitmotiv de su filmografía). Cuando Jang Jin, el preso condenado a muerte que ha perdido las ganas de comunicarse; y Yeon, la esposa incomunicada, se reúnen en la sala de visitas para lamerse sus heridas, es el propio Kim Ki-duk (o, más concretamente, su reflejo en la pantalla de un ordenador) quien maneja la videocámara de vigilancia, eligiendo los encuadres y decidiendo en qué momento pulsar el botón para que el guarda separe a los amantes. Un juego perverso, situado en el centro de un drama psicosexual áspero y gélido como la pared de una celda.
Todo el que considerase que el simbolismo del cineasta se había rendido a la obviedad estaba equivocado: “Aliento” es una película lo suficientemente esquiva y abierta como para generar debate y abrir diversos frentes en torno a su poética extraña. La pareja protagonista resulta increíblemente convincente en la piel de dos animales heridos a punto de asfixiarse, que solo consiguen tomar aliento a través del simulacro (las canciones ambientadas en diversas estaciones del año, que nos acercan tanto al musical como a la anterior “Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera”). Tan escueta en su duración como densa en su contenido, “Aliento” está lejos de ser una película cómoda y accesible, pero sabe recompensar con creces a los que se dejen llevar por ella hasta el final.
Susana del Sol y Carlota H. Santamaría son las responsables de Just4fun, una marca con una filosofía estupenda de cooperación con otras personas, la cual no sería posible sin la ayuda de esos colaboradores con los que cuenta. Producen unas colecciones limitadas que se basan en leggings, vestidos o pañuelos con unos estampados de lo más coloristas, y este jueves 3 de julio hacen una presentación de la nueva colección en la tienda BLOW de Barcelona, coincidiendo con la semana del Bread & Butter.
¿Cuándo y como surgió la idea de crear Just4fun?
Just4fun fue una idea espontánea, una tarde de verano. Una de nosotras siempre va con leggings y la otra está loca por los estampados. Así que se juntaron las dos ideas y muchas ganas de tener un proyecto propio.
El amor y el respecto como ingrediente extra de vuestras producciones, tal y como afirmáis en la web, ¿es algo que teníais claro desde el principio?
No, surgió poco a poco. Lo que sí teníamos claro es que Just4fun no solo sería una marca de moda, queríamos darle alma al proyecto, y eso nos llevo hasta ARED y ellas nos llevaron a otra asociación. Lo que más nos gusta de nuestro concepto de producción social responsable es que es un beneficio mutuo. De verdad se nota cuando alguien hace el trabajo con ganas y cariño.
La marca cuenta con algunas entidades que suelen tener pocas subvenciones, ¿os resultó difícil localizar esas asociaciones que quisieran colaborar con vosotras?
Nuestra marca no cuenta con la ayuda de ninguna entidad. Es totalmente autosuficiente al igual que las entidades que colaboran con nosotras. Las entidades con las que trabajamos no buscan la ayuda económica externa como fuente principal de ingresos sino que optan por la inserción social de sus componentes a través del trabajo remunerado. Este espíritu emprendedor e independiente es el que nos gusta. Y sí, nos costó encontrarlas.
Además vosotras mismas sois quienes buscáis las fábricas, los proveedores de materias y demás, ¿es un proceso muy complicado?
No, pues nuestra forma de trabajo no es la de una empresa convencional. No tratamos con fabricas ni proveedores al uso habitual. Nuestros tejidos vienen de muy distintas fuentes y las producciones son a escala humana, conocemos a todas las manos que están detrás de nuestra producción.
Leggins, monos, vestidos y pañuelos son las principales prendas de vuestra marca, ¿pensáis incorporar nuevos ítems más adelante? Como por ejemplo, ¿prendas masculinas?
Sí, la idea es ir incorporando más ítems. ¿Nos preguntas por prendas masculinas? ¡Pero si ya las tenemos! ¡Los leggings! Ahora solo falta que los chicos se los pongan.
Creáis colecciones de edición limitada ya que no creéis en las grandes producciones, ¿intentáis implantar un nuevo sistema de producción en la moda?
No, solo buscamos una manera de disfrutar con lo que hacemos, nuestras limitaciones y ser conscientes de nuestra realidad nos ha llevado a buscar un camino alternativo para poder hacer realmente lo que nos gusta.
Este sistema, ¿significa que es algo impredecible cada cuánto habrá una nueva colección o respectaréis las temporadas que dicta el sistema de la moda?
No, de hecho lanzamos la marca en abril, a mitad de temporada. Desde el principio quisimos hacer un producto totalmente atemporal que nos diese independencia para presentar las colecciones de una forma continua. Al final sólo buscamos ser fieles a nuestro nombre.
Presentación de Just4fun el jueves 3 de julio en Blow. Doctor Dou, 11, Barcelona. De 18:00h a 21:00h. Launch party en Le Swing Café. Notariat, 7, Barcelona. De 21:00h a 02:00h. DJs invitados: Silvia Prada y Rotten Bert & Dirty Ernie (Berlín).
Mucho flúor y mucha gente. El sábado pasado en el Malva Club (Durango, 181, Colonia Roma, México DF) hubo fiestón y en la pista no cabía un alfiler. Buena música y diversión a tutiplén. Cerró El Patio de mi Casa pero no parece que se le eche de menos, porque ahora toda la muchachada está aquí con sus mejores looks. Dado las estrecheces de abajo es un pena que el piso superior esté tan desaprovechado y que la música se escuche tan mal. Si caes por DF, no te olvides de acercarte por aquí.
Ya era hora, por fin llega a Europa el mando que debería haber acompañado a la Playstation 3 desde el principio, en vez del discutido Sixasis. La fecha de salida es el 4 de julio a un precio de 50 euros. Recordaos que no todos los juegos de la consola de Sony harán que el nuevo mando vibre, no va a ser todo perfecto, y menos hablando de la PS3.
El primer largometraje de Nacho Vigalondo llega tarde, pero llega. Su éxito internacional no era casualidad: la suya es una película de ciencia-ficción insólita, fascinante, compleja y rabiosamente original.
El clímax final de la segunda parte de “Regreso al futuro” demostró que, en el cine, la paradoja temporal (o su simple posibilidad) puede ser el recurso más divertido para practicar el metalenguaje. No resulta difícil detectar los ecos de esa obra maestra de Robert Zemeckis en la premisa de “Los Cronocrímenes” (un hombre que acaba de viajar al pasado por accidente se ve a sí mismo en el jardín de su casa), pero quizá esa sea una reflexión que surge a posteriori: no hay tiempo en estos compactos noventa y pico minutos para buscar referentes, más que nada porque estaremos viviendo una de las experiencias más originales y absorbentes del año cinematográfico.
A lo largo de su ya intensa carrera, Vigalondo ha demostrado una capacidad pasmosa para convertir cualquier sesudo concepto de hard sci-fi (los universos paralelos, el hiperrealismo futurista) en algo tremendamente divertido y chispeante. “Los Cronocrímenes” es la culminación de esa tendencia: un tren eléctrico que descubre mil y una posibilidades para recorrer (de formas progresivamente más asombrosas) el reducido espacio que tiene para circular. Es esta una de esas raras películas que ya generan iconos (¡la momia rosa!) antes de ser estrenadas, o que son capaces de moverse entre géneros y tonos antitéticos con la soltura de un equilibrista sobre arenas movedizas. Resulta muy difícil resistir la tentación de perderse en el bosque (y en el tiempo) con Karra Elejalde y Bárbara Goenaga, mucho más cuando el resultado es una cinta excepcional, que solo sigue sus propias reglas y confía en sí misma lo suficiente como para reservarse una auténtica bomba para el ultimísimo minuto.
Sónar 2008, otro año más, esta vez celebrando el 15º aniversario con una cartelera repleta de residentes como Jeff Mills, Miss Kittin y Ángel Molina. Aunque este año la programación contó con nuevos factores, como el ¨factor femenino¨ o el ¨bastardismo musical¨.
En el lado de las féminas destacaron artistas como Camille, uno de los platos fuertes de esta edición, así como Chloe, Yelle, Goldfrapp, Róisín Murphy, The Dulocks y Northern State entre otras propuestas. Por su lado el ¨bastardismo musical¨ agrupó a varios artistas audiovisuales que recuperan el pasado para cambiar nuestra percepción del cine, la imagen y la música. Su trabajo lo pudimos ver dentro de SonarMática.
El juevesa las 16:00hLittle Dragon y su vocalista Yukimi Nagamo trajeron al Village aires de jazz con sonidos frescos de soul y pop. Su música es una juxataposición entre lo tradicional y lo tecnológico. Música de ensueño para viajar a lugares llenos de posibilidades. Poco más tarde “Los Impresentables”, como se llamaron ellos mismos en su actuación, dieron a la tarde del jueves un poco más de ritmo. “Los Impresentables¨ es el nombre del disco de Los Chacho Brodas, el proyecto de DJ Griffin, que apareció acompañado a los platos y samples por Kiroge. Al frente estaba Aqeel, Mbaka y Tremendo, con su propio estilo de hip hop español. A eso de las 19:00h. Christopher d Ashley presentó su album ¨Cruel Romantics¨. Acompañado de su banda ofreció un oscuro viaje de ambiente electro, melódico y oscuro que recordó por momentos la era de New Order y Depeche Mode. Tienen temas buenos y de momento no son uno de los grupos mimados de la NME (la apariencia de los músicos más bien huye de la estética de grupo hype), pero el directo solo sirvió para hacer algún bailoteo y poco más. Seguir leyendo esta noticia