Cubiertas las paredes de las sábanas de una fiesta de pijamas, comienza la presentación de 'Pure Love', el vídeo que Andrea Ferrer ha realizado en colaboración con María Escoté y con la ayuda del omnipresente IED.
Jóvenes los visitantes, se agolparon todos en la pequeña galería Star del barrio de Salamanca, que se divertía dejando que, al amparo de Carlsberg, un grupo de neófitos en estas cosas de las exposiciones se reuniese para contar sus proyectos, bajo la mirada de centenares de princesas de gales, colgadas sobre los muros en sus mejores poses para las revistas del corazón. En resumen, unos prolegómenos que anunciaban una oda a la adolescencia infinita e interminable de los quinceañeros de la postmodernidad.
Sólo al final, pasando bajo unas sábanas en las que se lee "No adults allowed!", el vídeo 'Pure Love' parecía querer declarar la madurez de Andrea Ferrer, que permanece en "la ola" como impulsora de la revista Ponytale. Un trabajo de apoyo a la marca de María Escoté que niega el mundo infantil en una conjunción de líneas hipnóticas en una torre de pantallas.