Rafael Carneiro es un joven oculto tras la pequeña mesa en una de las esquinas del espacio en ARCO de la galería Luciana Brito (Sao Paulo, Brasil). Pero también es el tímido artista dispuesto a charlar, único autor de la obra mostrada allí, uno de los Solo Projects de la feria de arte contemporáneo -merece aquí agradecer estos Solo Projects, que hacen que visitar ARCO sea algo menos tedioso y lo alejan, aún sólo ligeramente, de la idea de mercadillo de barrio-.
Nacido Sao Paulo en 1985, Carneiro no tiene otra posibilidad que lidiar con Internet y el vídeo low-fi, así que se lanza a una reflexión de los códigos de representación y recepción modulando, entre otras, las variantes del tiempo, la escala o la materia. Esto es: el artista rescata imágenes fijas de vídeos albergados en la página web de la NASA que se actualizan, aproximadamente, cada treinta segundos, para, a continuación dibujar estas amalgamas de píxeles desmesurados, con óleo y sobre un lienzos de más de dos metros cuadrados.
Un interesante ejercicio que, si bien no se encuentra solo en el panorama del arte contemporáneo, sí sigue, coherente, una línea que pone en evidencia dos formas de comprender la representación, no cayendo en un discurso catastrofista contra el nuevo régimen de la información. La celeridad de la web se topa con el paso lento del pincel, y el ruido de la imagen pixelada pasa a ser materia de trabajo, poniéndonos delante de las narices y en gran formato, que la nuestra no es más que una forma de ver las cosas.