Exportación de un mundo interior.
El cineasta, actor, animador de televisión... Takeshi Kitano, también llamado Beat Takeshi Kitano, se divirtió creando ‘Humor amarillo', transmitía entonces su placer y ya nos hacía entrar en una forma muy personal de entender lo cómico. Ahora la Fondation Cartier le permite sacar tanto como pueda de su imaginario personal para proponer un pequeño reducto Kitano en el centro de París; es la exposición ‘Gosse de peintre', que se podrá ver hasta el 12 de septiembre en el 261 del boulevard Raspail.
Takeshi Kitano demuestra tener su propia forma de ver el mundo, y es a través de ese caleidoscopio por donde miramos la realidad expuesta en ‘Gosse de peintre'. "Si ustedes miras Discovery Channel, en los programas sobre el tema, se explica en términos precisos y científicos porqué los dinosaurios desaparecieron. En cambio yo propongo otra versión. Los dinosaurios tenían los brazos muy pequeños y eran por tanto incapaces de lavarse el cotado. ¿Así, este ambiente tan poco higiénico se vuelve una de las hipótesis susceptibles de explicar su desaparición!".
Desde puntos de vista que bien pueden ilustrarse por esta visión de la desaparición de los dinosaurios, Beat Takeshi Kitano llena la planta baja de la Fondation Cartier de instalaciones en que esculturas algo rudas y naif cuentan pequeñas historias cómicas en que se aúnan rasgos del folklore japonés, delirios del artista y un humor que gusta de los desvíos del arte y de la Historia. Un ahorcado funambulita que siempre escapa de la pena de muerte, una nueva interpretación de la armada japonesa como un híbrido entre súper-animales y tecnología punta o peces transgénicos ya repletos de sushi son ejemplos de este mundo interior exportado.
La exposición se completa con una amplia exposición de pinturas figurativas y bastante narrativas de Takeshi Kitano realizadas entre 2008 y 2009; el aire infantil se guarda en el sótano de la sala de exposiciones e incluso podemos tener la suerte de encontrar un dinosaurio en el reverso de nuestra entrada, lo que nos permitirá disparar con una metralleta de pintura contra un dinosaurio de cartón.
Podemos ver entonces ‘Gosse de peintre' como la constatación de una geografía interior al individuo. Tratando más bien del tiempo que del espacio, pero siempre centrado sobre el hombre individual, Kitano nos dice que "en el mundo, tenemos la impresión de vivir en un tiempo sincrónico e igual para todos. Pero esta impresión es completamente falsa. El tiempo no es experimentado igualmente por todas las culturas. El tiempo no es un concepto universal. Él no representa lo mismo para cada hombre"