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La mano de La Núria

Nico Grijalba de la Calle

Recoge Poe en su cuento 'Berenice' -una dental historia siniestra- estas palabras: "¿Cómo es que de la belleza ha derivado un tipo de fealdad; de la alianza y la paz, un símil del dolor?". Algo de esto es la vida, en su totalidad, en su consecuencia, serás un bonito cadáver. Pero lejos de la metafísica, hay algo más aterrador y destructor que el transcurso evidente de nuestra existencia: la guerra. Aún más: la guerra civil. Precisamente 'Pa Negre', la última película del desconcertante Agustí Villaronga, habla de las consecuencias, en una Cataluña profunda y sombría, de nuestra Guerra Civil, destructora de conciencias, haragana de las voluntades. En una posguerra de mendrugos y tizna, la infancia, la adolescencia, se trunca, se parte como la rama de un árbol gigante y podrido. La belleza entonces se corrompe, la mancha de aceite se extiende, pesa más el dolor y la angustia, la crudeza de un tiempo donde la máxima del sálvese quien pueda se enarbola por tirios y troyanos, y por terceros que pasaban por allí.

De los múltiples personajes que pueblan el film de Villaronga quisiera destacar uno. Una. Ella, la prima. La joven actriz Marina Comas interpreta a La Núria, una adolescente espigada, morena, de personalidad seductora e introvertida, frágil como una flor marchita, fuerte como la roca de las montañas.

Núria guarda un secreto, su secreto. Núria, mutilada por los restos de metralla, guarda su mano, o una mano (¡qué mas dá!) calcinada dentro de un cofre. Un cofre de tesoros: algunas cartas, algún colgante, dos pájaros trémulos y muertos. La mano es el secreto de Núria, su fetiche mágico, lo que le une al pánico de la tierra, lo que le aleja de todo ese mundo hijo de puta que sólo sabe de rencores, dolor y esputos. Guarda su macabro relicario y jura por él que nadie le hará daño, sólo ella puede administrárselo, ella sabe de su dolor, es la niña puta que se entrega como una mártir con demasiados sueños truncados. Por un momento creemos en la salvación de La Núria; ella y su primo planean escapar, ella no quiere saber nada del mundo de las mujeres mayores, envueltas éstas en ropajes negros, vergüenza y pucheros. Pero su primo sigue otro camino, el que le impone el bastardo presente, ella se queda sola, desarrapada con sus locuras, podrá ser la futura puta del pueblo, la niña ida.

Villaronga comenta que todos los personajes de su película ya estaban en la novela homónima. Todos menos Núria. Núria nace de la fusión de un niño y de otra niña llorona. Núria es el fuego abrasador, seductor siempre, del bosque catalán. La niña parece salida de la Revetlla, esa fiesta popular que danza alrededor de las brujas. Sus ojos saben que todo está perdido, que el mundo de los adultos se pudre como una manzana hueca. Ahora que los ideales supuran pus, que la guerra de trincheras se ha instalado en la memoria, el acto de Núria, de enterrar sus secretos bajo la tierra, con algo de sortilegio y comunión, se convierte en el único acto libre entre tanta oscuridad.

 

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