Pequeñas reflexiones sobre la nueva narrativa musical hipermedia de alto consumo o cómo en el trono de Gaga se sientan ella y sus millones de fans.
Reconvertida la MTV en cadena pseudo-musical con realitys chorras y series live action, atrás quedaron los tiempos donde el famoso tema de The Buggles daba el pistoletazo de salida al producto audiovisual -comercial- más exitoso de las últimas décadas. Los neones falsos, como la vestimenta retro-futurista que aparecía en el aclamado vídeo clip, se han quedado apolillados como el cuchillo romo que ya no mata a la estrella de la radio -ella, pongamos, duerme el sueño de los justos-. Ahora 'Net Killed the TV Star', o siendo de un roman paladino no muy ortodoxo: ¿quién es la guapa (predominancia femenina) que no estrena en Internet? Para ser más directos: YouTube, oráculo y tabernáculo de la Imagen.
Y así no es de extrañar que la excesiva Lady Gaga, por ejemplo, haya situado el vídeo de 'Bad Romance' como el más visto de la historia de Youtube. Más de 180 millones de visitas -me consta que cerca de un millón de visitas las habrá producido alguien que yo me sé, capaz de tatuarse las rótulas de la artista en su cadera Revolution- que no la garantizan ocupar permanentemente este puesto por los siglos de los siglos: si algo tiene la Red es que los triunfos son un suspiro y la realidad es tan alterable como el atuendo de la nueva reina del Pop. (Nota: sí, nos hacemos eco de que Gaga acaba de arrasar en los MTV Awards con el vídeo clip de ‘Bad Romance').
Lo acertado del asunto es que aprovechando que ahora los medios de comunicación redefinen sus funciones, encuentran sus nuevas características y la narrativa audiovisual se adapta a los espacios hipermedia, donde el espectador es la cobaya y la ficción canibaliza toda clase de discurso, Internet es el plasma dinámico donde experimentar y estrenar los nuevos formatos y fomentar al espectador-prosumidor para acciones tales como interactuar, criticar, copiar o definir, por ejemplo. Hoy al lado del vídeo clip de Gaga descansan en los nichos de Youtube auténticas coreografías de profanos y admiradores de la artista que pueden llegar a tener, quién sabe, qué sabe nadie, el mismo impacto social y cultural que ella. Las alianzas entre las principales compañías discográficas y YouTube crearán auténticos portales musicales donde la primicia será personal, directa y en bucle; por un mínimo coste al mes, algo así como la oferta Spotify de los videoclips, VEVO -la supuesta revolución musical de la Universal y YouTube- ya está funcionando en Norteamérica.
Así que todo suena a muchos dólares, mucha promoción, ríos de gloria, sonrisas bonitas, tetas perfectas y un rapero negro recitando de fondo alguna alabanza a la juventud y a sus dientes blancos. Perfecto. Hasta aquí la lección aprendida. Pero, ¿de verdad los nuevos tiempos condicionan a la narrativa audiovisual? ¿Hay algo nuevo en ‘Bad Romance'? ¿Supone el nuevo vídeo clip de Arcade Fire el fin del espectador pasivo y uniformado?