"Mi historia es tan importante para mí que no querría que nadie olvidase la suya propia"
Pierre Pascual es un artista multidisciplinar francés que, trabajando entre la música, el vídeo y la performance, se da a conocer en París hace unos años como cantante y creador experimental musical con su proyecto Chose Chaton. Hablamos con él en una terraza de París para descubrir su memoria del pasado, el presente y el futuro.
Kultura Urbana (KU): ¿Podrías situar al Pierre Pascual de hoy a través de una cartografía personal?
Pierre Pascual (PP): Nací en Burdeos y ya a los diez u once años sentí la necesidad de comenzar a escribir. Esta necesidad giró pronto hacia la música, de la mano del pop, especialmente Madonna, que supuso un flash para mí. Sin saber nada sobre música, compré unos sintetizadores y comencé a grabarme con los medios que encontraba en mi casa familiar, hice algunas cassettes que aún guardo con gran ternura. Puse entonces en marcha algunas experiencias con el vídeo que me llevaron a elegir entrar en una escuela de cine a la edad de dieciocho años; quedé decepcionado por el contenido eminentemente teórico de la escuela. Entré más tarde en una escuela de arte dramático, en un primer momento lo hice debido a mi interés por el lenguaje y mi carácter tímido e introspectivo, pero allí me sorprendí descubriendo mi dimensión corporal. Paralelamente seguí utilizando el lenguaje escrito y musical. Cuando vine a París me dediqué solamente a la música, primero como solista y más tarde con un grupo post-punk electro muy visual que me permitió indagar en performances de travestismo bastante extremo. De allí pasé a Chose Chaton, trabajando sobre el lenguaje, permitiéndome acceder a la palabra, ya que siempre fui bastante taciturno de pequeño y he gustado de utilizar diferentes medios artísticos para comunicarme con la gente.
(KU): ¿Podrías describirnos las maquetas musicales y los cortometrajes que hiciste con trece y catorce años?
(PP): Yo era un adolescente muy tímido y algo marginado ya en la escuela, por lo que me encerraba en mi habitación para crear, soñando con ser Madonna, como la figura de alguien fuerte que triunfa y a quien no le importa la opinión del resto. Mi música estaba muy marcada por ella. En uno de mis cortometrajes hice actuar a mis amigos en un bosque en algo parecido a una serie B de horror. Otras veces me filmaba yo mismo en un ejercicio de narcisismo, fascinado por mi imagen. Creo que esto está muy liado a la costumbre de mi abuelo de grabarme continuamente durante mi infancia y adolescencia. Incluso ahora tengo necesidad de filmarme para guardar trazas de mi existencia.
(KU): A partir de esta idea de archivo de ti mismo, ¿cómo te posicionas frente a la idea de la memoria?
(PP): Estoy muy atado a mi pasado y al de mi familia, tanto que forma parte de mi presente y mi futuro; para mí es importante que todo lo que he vivido permanezca. Trabajo mucho sobre mi madre, tratando de revivir la imagen de su juventud, e intento también reconciliarme con mi propia imagen de adolescente retratando mis grabaciones para darme una nueva oportunidad de amarme. Nos devuelvo a ambos dos un nuevo pasado-presente, revivo el amor que tuve por ella ya que creo que su sueño truncado de ser cantante me lleva a donde estoy ahora, hasta tal punto que, sobre un escenario, me identifico con ella.
Cuando yo me muestro como adolescente en mis vídeos, intento referirme a una categoría general del adolescente; es como intentar recordar al espectador su propio pasado. Mi historia es tan importante para mí que no querría que nadie olvidase la suya propia.
(KU): ¿Cuál es la importancia del lenguaje en tu obra y su relación con la memoria?
(PP): Siempre tuve una gran relación con la escritura, es lo más próximo a mí, pero también lo que me resulta más difícil; por ello tiendo hacia una multiplicidad de medios para expresarme. Nunca me fue fácil hablar cara a cara; cuando me enamoraba de alguien me sentía obligado a escribirle y, aún hoy, lo hago a través de varios medios diferentes a la lengua oral.
(KU): El nivel sonoro de la lengua nos lleva a cuestionarnos sobre tu acercamiento al sonido y la experimentación.
(PP): Con Chose Chaton exploré la musicalidad de las palabras, llegando ahora mismo a encontrar la música en el discurso de las personas. Experimento a través de la grabación de voces, de sonidos... capturando materias con las que más tarde trabajo. Siempre he sentido la necesidad de la experiencia, de probar cosas para más tarde entenderlas o quizás nunca llegar a comprenderlas; no suelo por tanto obcecarme en continuar haciendo aquello que se hacer.
(KU): ¿Es esta construcción visual y sonora artística paralela a una constitución de la propia identidad de Pierre Pascual?
(PP): Comencé a sentir la necesidad de travestirme sobre escena, pero más tarde supe a través de mi existencia de la evidencia de una identidad única en mi persona. En mi familia siempre identifiqué a las mujeres como las personas fuertes y solares, yo quería también ser algo de esta índole, quería ser Madonna. Del mismo modo, mi abuelo siempre grababa a mi abuela, pero también yo estaba delante de su cámara. Por todo ello me situaba entre el hombre y la mujer como categorías dentro de mi familia, delante y detrás de la cámara.
(KU): ¿Cuál es el futuro de esta historia de Pierre Pascual?
Mi último proyecto terminado es ‘AudioINSTanTs', una galería de retratos sonoros que realicé durante siete meses y que me ha permitido explorar el mundo de las voces ajenas a mí. Preparo también un nuevo álbum de experimentación sonora con mi propia voz, es decir, de nuevo un retrato sonoro pero individual esta vez; éste estaría seguido de otro álbum llamado ‘La Clé', donde sólo utilizaré el sonido de mi voz, sin trabajar ni siquiera sobre un texto. Por último, realizaré de nuevo una galería de retratos sonoros en 2011.
(KU): ¿Podrías crearnos una falsa memoria de tu París y la gente que aquí te parece indispensable?
Estoy muy poco atado a lugares precisos en París, mi relación con la ciudad pasa por las personas, por los artistas. Trabajo generalmente con Pascal Lievre, un videasta que trabaja principalmente alrededor del lenguaje; Sandrine Pelletier es una ilustradora genial que se ha encargado de la portada de mis discos; y Vincent Malléa es otro videasta con quien trabajo para mis próximos espectáculos. Me siento también en relación con los cantantes de la calle o del metro y no dejo nunca de ir a los ateliers de los artistas, me siento atado a lo cotidiano al fin y al cabo.