Una bola de energía humana al lado de las murallas de Cartagena.
A través del colectivo curatorial transit.org, uno de los tres que participan en Manifesta 8, Boris Charmatz presentó en la Bienal Europea su nueva instalación coreográfica, titulada 'Levée des conflits' y compuesta de un cuerpo de veinticuatro bailarines, toda una apuesta por la megalomanía que pudo verse al anochecer del ocho de octubre al lado de las murallas de Cartagena, entre el mar y las montañas.
El propio Charmatz, fundador del Musée de la Danse de Rennes en Francia, describe 'Levée des conflits' afirmando que " aunque todo el mundo está en movimiento y forma un círculo inmenso, hipnótico y oscilante, la instalación en su conjunto no se mueve. No puede existir sin los cuerpos que la activan sutilmente, pero produce una instalación inmaterial en la que unas cuantas horas 'dejan de transcurrir', en un ciclo sin principio ni final, sin drama y sin teatralidad".
Si bien no podemos negar lo acertado de las palabras del director de la performance, sí se hace necesario aclarar en incluso desmentir parte de sus afirmaciones entorno a su nueva creación. Compuesta por una corta lista de movimientos repetidos rítmicamente, la coreografía comienza con un canon de danza en que, uno tras otro, se incorporan los veinticuatro bailarines, interpretando la misma coreografía pero con un retraso de unos minutos. Lo hipnótico de esta danza ya es innegable, aunque no podemos separarla de una cierta narrativa de los cuerpos allí investidos; los movimientos in crescendo muestra a bailarines inmersos en una danza expiatoria, que liberará a sus corporalidades de pesos innecesarios para ser capaces de convertirse en pura energía. Lo individual en cada uno de los bailarines durante este proceso regenerativo de la carne y el alma acabará por estallar en una reunión de todos los cuerpos en el centro de la escena, en una explosión necesaria que desemboca en el desenlace, cuando los cuerpos se mueven, por primera vez coordinados, para ganarse el descanso que es el fin de 'Levée des conflits'.
La experiencia se enriquece, sin duda con lo que al espacio público escogido rodea; y aún se siente uno más del mundo abstraído cuando un grupo de corredores circunvala el grupo de espectadores o en el momento en que, sobre la muralla, se escucha a un grupo de jóvenes cantar 'Si tú me dices ven'.