Está claro que, cuando un tema se pone de moda en el mundo del arte, no hay sede que se precie que no quiera contar con su parte del pastel. Con mejor o peor fortuna, desde hace unos años la fiebre por los archivos como lugares de almacenaje de documentos susceptibles de ser escritos y re-escritos contando una u otra historia -porque todas acaban siendo versiones ficticias de "la realidad"-, ha invadido el mundo de la investigación artística contemporánea. Pasó con el "arte abyecto", el "feminismo", lo "queer" y hasta con el "multiculturalismo", y con tantas otras "tendencias" -que se acercan a "lo-que-se-lleva-esta-temporada"-, que deslizan peligrosamente la máxima de que la moda también es arte a que el arte también sea moda. Pero pasa así con todas las subversiones; igual que la estética sadomasoquista punk ahora puede verse colgando de los escaparates de H&M, quitándole al "estilo" todo su potencial subversivo original, las revisiones de los archivos - como el feminismo, lo queer o lo multicultural- son convertidas en "moda" por el sistema como medida de seguridad.
Afortunadamente, estas "fiebres culturales" (pues también hay modas a nivel académico), encuentran en sus caminos tan buenos resultados como el que, desde el 10 de abril, ofrece la exposición ‘Educando el Saber', comisariada por Octavio Zaya para el MUSAC De león. En ella podemos encontrar obras como las de Alexander Apóstol, Simon Fujiwara, Fran Meana, Moris, Warren Neidich, Jenny Perlin, Diego del Pozo, Pedro G. Romero, Maria Ruido o Danh Vo, a través de las que reflexionar cómo la historia - que es lo mismo que decir la memoria, y viceversa- es susceptible de ser manipulada según el cómo, el cuándo y - sobre todo- el quién la cuenta. Porque los archivos, por mucho que los libros de texto nos quieran hacer ver lo contrario, no son objetivos en tanto que deben ser siempre leídos por alguien - el que construye la historia.
‘Educando el saber' podrá verse en Laboratorio 987, MUSAC y Museo de León del 10 de abril al 6 de junio de 2010.