Las imágenes de una intimidad compartida.
La muestra de fotografía 'Re ad presentare' que los no desconocidos Luigi y Luca presentan en la galería de arte berlinesa Abnormals cuenta ahora sus últimos días; una modesta muestra del trabajo de estos polifacéticos italianos, que no es más que otro pequeño nicho en el breve trabajo de ambos artistas. Ellos consiguen, a través de exposiciones, blogs online o publicaciones, como la revista Dazed & Confused, abrirnos el ojo de la cerradura de su cuarto.
En la pequeña y coqueta sala de exposiciones del centro de Berlín nos esperan un reducido grupo de fotografías digitales impresas sobre un rugoso lienzo que hace que el contraste entre el blanco y negro que las conforma se reduzca hasta empastar las imágenes en un gris que desluce en cierta medida lo que allí se nos muestra. Obviando cuestiones técnicas, podemos ver de cerca un nuevo San Sebastián -venidos de Italia, es justo otorgar permiso a los jóvenes artistas para revisitar la Historia Sagrada- , quien esta vez podrá disfrutar de una buena mamada atado al poste de su martirio, preparado para recibir una lluvia de saetas. No podía tampoco escapárseles la jugosa historia del fratricidio de Caín y Abel o incluso el lavatorio de pies que precedió a la última cena.
A pesar de lo evidente de los temas elegidos por estos artistas, de cuán sencillo es crear versiones simplistas del texto bíblico -que para ello se presta casi como ningún otro- y de cierta homoerótica fácil, como se lee anteriormente en este texto, no es 'Re ad presentare' más que una pequeña parte de la obra de Luigi y Luca, de quienes destaca un bello y delicado desvelo de una intimidad defendida como pública con una voz firme pero susurrante. Ambos proponen una creación en que lo bello no es consumido egoístamente, sino compartido, cobrando consciencia de su valor.
Frecuentes junto con algunos artistas como Gio Black Peter, Salava Mogutin, Brian Kenny o Paco y Manolo, Luigi y Luca conforman parte de un esperanzador panorama artístico en que la homoerótica no suena a ñoño y, sobre todo, no anda reñida con la pornografía.