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De Wim para Pina

Alberto García del Castillo

Wim Wenders dirige un espectacular documental en 3D sobre la obra de Pina Bausch: 'Pina'.

Wim Wenders, autor de obras maestras como 'París, Texas' o delicadas piezas como 'El cielo sobre Berlín', símbolo ya casi de la capital alemana, con su ángel sentado sobre la Siegessäule dorada, nos habló del largo camino hacia la muerte del cineasta americano Nicholas Ray en 'Relámpago sobre el agua'. En cambio, en esta ocasión, el documental post mortem dedicado a la obra de Pina Bausch parece haber venido gestándose durante largos años antes del fallecimiento de la coreógrafa que revolucionase la concepción de la danza contemporánea.

El realizador alemán asegura que Pina Bausch nunca encontró a la altura las filmaciones de sus piezas coreográficas; tomando así esta insatisfacción como punto de partida de un proyecto que, en origen, habría de ser conjunto. Tras la muerte de Bausch en 2009, Wim Wenders se encuentra con un nutrido grupo de bailarines dispuestos a ejecutar aquello que la coreógrafa hubo preparado para ellos, a partir de las piezas 'Café Müller', 'Le Sacre du Printemps', 'Vollmond' y 'Kontakthof'. De ahí en adelante, el trabajo del cineasta supondrá una perpetua interrogación sobre el lenguaje, la tecnología y el medio cinematográfico en relación con la danza contemporánea.

Entre otras muchas estrategias, Wim Wenders encuentra en las tres dimensiones lo que él considera un aliado para mostrar la danza en pantalla, por la directa asociación entre la creación de espacio del 3D y el espacio como elemento más que fundamental en la danza. Mucho, y muy bueno, dice del realizador su consciente conocimiento de la ligazón entre la tecnología y la expresión; de la creación de lenguajes diferenciados que le son propios a cada avance técnico: así, el óleo no habla igual que la televisión, ni ésta lo hace de la misma manera que la letra impresa de Gutenberg. En cambio, señor Wenders, su argumento parece demasiado simple; es decir, que una contestación se presenta de lo más goloso: sin duda el espacio es epicentro de la danza, pero la capacidad del cine de crear representaciones espaciales no se tropieza para detenerse con las dos dimensiones de su pantalla, y la ilusión -que no es otra cosa que la propia representación- de espacialidad se conseguía ya gracias al lenguaje del cine; como ocurre, por otra parte, en toda narración -o incluso descripción, que es más bien donde se encuentra el filme 'Pina'-, no importando su soporte.

Por ello parece que el recurso al 3D es más bien una artimaña de feria, aunque no debamos aún privar a Wenders de la capacidad de hacer que la lengua del cine 3D vaya más allá de la linterna mágica, hacia nuevos caminos de la narrativa, en lo que, sin duda, será una cinta espectacular y preciosista: 'Pina'.

 

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