Aquí tenéis lo prometido, el segundo día de Summercase en Barcelona, os contaremos de lo mejor que se vio el pasado sábado en el Parc del Fòrum, como por ejemplo Los Campesinos!, The Raveonettes y por supuesto Foals, o cómo vimos a los Sex Pistols. Pasen y lean.
Nueva edición y ya van tres del festival veraniego de Sinnamon que este año se puso machito y coincidió en fechas con el FIB, ahí es nada. La idea no fue tan bien como seguramente esperaba la organización (más de veinte mil personas menos) pero esa es harina de otro costal. Aquí os contaremos lo vivido en el Parc del Fòrum el fin de semana pasado, donde pudimos disfrutar de actuaciones magníficas como las de Grinderman y Foals. Por cierto, este año no hubo carpa asesina como len la edición anterior, para que luego digan que las criticas no son escuchadas.
Sónar 2008, otro año más, esta vez celebrando el 15º aniversario con una cartelera repleta de residentes como Jeff Mills, Miss Kittin y Ángel Molina. Aunque este año la programación contó con nuevos factores, como el ¨factor femenino¨ o el ¨bastardismo musical¨.
En el lado de las féminas destacaron artistas como Camille, uno de los platos fuertes de esta edición, así como Chloe, Yelle, Goldfrapp, Róisín Murphy, The Dulocks y Northern State entre otras propuestas. Por su lado el ¨bastardismo musical¨ agrupó a varios artistas audiovisuales que recuperan el pasado para cambiar nuestra percepción del cine, la imagen y la música. Su trabajo lo pudimos ver dentro de SonarMática.
El juevesa las 16:00hLittle Dragon y su vocalista Yukimi Nagamo trajeron al Village aires de jazz con sonidos frescos de soul y pop. Su música es una juxataposición entre lo tradicional y lo tecnológico. Música de ensueño para viajar a lugares llenos de posibilidades. Poco más tarde “Los Impresentables”, como se llamaron ellos mismos en su actuación, dieron a la tarde del jueves un poco más de ritmo. “Los Impresentables¨ es el nombre del disco de Los Chacho Brodas, el proyecto de DJ Griffin, que apareció acompañado a los platos y samples por Kiroge. Al frente estaba Aqeel, Mbaka y Tremendo, con su propio estilo de hip hop español. A eso de las 19:00h. Christopher d Ashley presentó su album ¨Cruel Romantics¨. Acompañado de su banda ofreció un oscuro viaje de ambiente electro, melódico y oscuro que recordó por momentos la era de New Order y Depeche Mode. Tienen temas buenos y de momento no son uno de los grupos mimados de la NME (la apariencia de los músicos más bien huye de la estética de grupo hype), pero el directo solo sirvió para hacer algún bailoteo y poco más. Seguir leyendo esta noticia
Se dice que la memoria es selectiva, pero aparte de eso estos días post Daydream estoy convencido de que también es imaginativa, como se dice a veces, te juega malas pasadas. Pues conmigo esta semana juega, así sin más. Porque por más que quiero volver al escenario Movistar para revivir el magnífico concierto de Radiohead (sin el uso de YouTube claro) me resulta imposible, y no porque no recuerde nada, sino porque se me escapan detalles y se pierden segundos e instantes, y no lo puedo soportar. Así que todo lo que viene a continuación puede que se parezca a la realidad o puede ser solo pura coincidencia.
Nos pilló el fin de semana sin haber comentado el tercer y último día del Primavera. Aquí va la crónica de algunos de los conciertos que se pudieron ver ese día en el Fórum.
Scout Niblett (17:15 – Auditori): Desde que Emma Louis Niblett editó, en 2007, el magnífico “This fool can die now” (uno de los mejores álbumes del año pasado), no han sido pocos los críticos que la han catalogado como la nueva PJ Harvey y han afirmado que es la reencarnación de Kurt Cobain. Después de su concierto en el Auditori me lo creo. Ella (cantando y tocando la guitarra eléctrica), con la única compañía de un chico que tocaba la batería, consiguió ponernos a todos la piel de gallina y un nudo en la garganta durante toda la hora que duró el concierto. No fuimos pocos los que derramamos lágrimas con “Kiss”. El mejor concierto del Primavera Sound 2008. Seguir leyendo esta noticia
El viernes dio mucho de sí. Desde luego más de lo que hay aquí, pero así es cómo lo vivimos nosotros.
Holly Golightly & the Brokeoffs (16:00 – Auditori): Lejos queda ya esa chica que cantaba con el grupo garage Thee Headcoatees. Aunque ya se sabía que siendo en el Auditori la actuación sería tranquila, Holly Golightly (nombre de uno de los personajes más famoso de Truman Capote), provocó un bostezo general a la mayor parte del público con su folk/country. También hace falta decir y aclarar que no fue culpa suya sino que las pruebas de sonido de Portishead se alargaron demasiado con lo que empezó media hora tarde… Y más vale no hablar de los problemas que hubo después para ver a The Swell Season (un servidor, aunque le hacían mucha gracia, al final desistió).
Russian Red (17:00 – CD Drome): Lourdes Hernández y su banda tocaron sus canciones ante un gran número de público (ella parecía impresionada con la aclamación que tuvo), que respondió de buena manera. Pedazo de voz que tiene esta chica… Llega a ser inglesa y ya la tenemos como revelación folk del año en todo el mundo.
It’s Not Not (18:15 – Vice): El mejor concierto nacional (y uno de los diez mejores en general) del festival. Ellos mismos afirman que Les Savy Fav es unos de sus máximos referentes, así que no es de extrañar que Joel (cantante de It’s Not Not) sea el Tim Harrington de aquí (y en delgado, que si no se enfada). Adrenalina pura, ritmos post-punk, más tiempo bajo el escenario que sobre de él, tres micros rotos y un montón de fotógrafos intentando capturar cada salvajada del concierto. Magníficos.
The Felice Brothers (19:30 – CD Drome): Decir que son los nuevos The Band (grupo de Bob Dylan) no parece una locura tan grande sabiendo que el batería de The Band es uno de sus mayores fans y habiendo visto su directo en el escenario CD Drome. Magníficas canciones y magníficos músicos (muy simpáticos). Aunque sus álbums sean muy recientes, canciones como “Frankie’s Gun” suenan ya a clásicos de toda la vida. Seguir leyendo esta noticia
Edward Norton decía en el “Club de la lucha” que dentro de un avión todo pasa por ser una porción, las hay de de comida, de bebida y el pasajero de a lado es una porción de amigo. Bueno, pues si quieres disfrutar lo máximo de un festival, irremediablemente cada actuación se convertirá en una porción de concierto, a menos claro que hayas esperado diez años para ver a Portishead y te hayas quedado hasta el final. Claro que al día siguiente te fuiste antes del bis porque sabías que los tres últimos temas eran aburridillos. Como es imposible hablar de todo lo que pasó frente a nuestros ojos y oídos, hablaremos de esas porciones que más disfrutamos.
Pero antes de empezar a contaros una a una lo que dieron de sí las actuaciones del festival es justo que mencionemos antes un par de cosas, la primera es que tras el concierto de MGMT unos amigos decían que no irían a ver a Vampire Weekend porque olían que apestaban a hype. Decirles que se equivocaron, y mucho. Los muchachos lo hicieron pero que muy bien en el escenario Vice Jägermister. Todos botaron y todos coreamos los temas de su primer álbum y sobre todo nos volvimos locos, cómo no, con “A-Punk”. Pero ese escenario aún tenía otro as, Man Man. Seguramente la actuación más chalada, esquizofrénica del fin de semana, aunque tras tanta locura el combo estadounidense ejecutó de manera fantástica su también fantástico repertorio. Y por último el doble sabor de boca que nos quedó con Portishead: si el jueves, Gibbons y compañía nos recordaron lo geniales que llegaron a ser, el viernes nos quedamos con ganas de unas cuerdas ya que repitieron exactamente la misma actuación del día anterior, así que ¿para eso hicimos cola más de una hora y media?
JUEVES 29 DE MAYO
The Marzipan Man (18:00 – CD Drome). El mallorquín Jordi Herrera, cantante y guitarrista de Satellites, presentó su nuevo proyecto en el primer concierto (junto al de Tachenko) en el Fòrum este año. Empezaron un poco fríos, pero a partir de “Sometimes” entraron en calor añadiendo a su folk toques de psicodelia y rock energético (genuina simulación de acoplamiento con una flauta).
MGMT (19:30 – Rockdelux). Fue un error programar al grupo de moda del festival (con permiso de Vampire Weekend, a quienes hicieron un guiño desplegando una pancarta con su nombre que un espectador les lanzó) a las 19:30. El público aún no había entrado en calor para saltar y corear las psicodélicas canciones del grupo (que rápidamente se convierten en himnos). Esa psicodelia es, junto a su simpatía sobre el escenario, lo que hace que se desmarquen de la mayoría de hypes que año tras año protagonizan las revistas musicales y de tendencias (aunque el cantante, con su capa degradada, parece sacado de una de estas últimas). El final con “Kids” (esta vez ni ellos bajaron del escenario ni el público se subió a él) fue lo más animado del concierto, aunque tampoco consiguieron hacer bailar a más de unas veinte personas. Si MGMT siguen componiendo temazos (como los cuatro o cinco hits de “Oracular spectacular”) y ponen más energía en directo (la experiencia es muy importante, y ésta era su primera gran gira) no habrá que perderles de vista.
The Notwist (20:45 – Rockdelux). Fue una grata sorpresa ver como el grupo alemán, uno de los referentes de la indietrónica, aplicaba toques de krautrock y noise a sus dosis de pop sentimental (y sintético). El público, encantado con el concierto, no paró de bailar y corear las nuevas canciones de su último disco y los clásicos de discos como el aclamado “Neon golden”.
Health (21:30 – Vice Jägermeister): Health hicieron, sin duda, el concierto que se esperaba de Liars en el pasado Primavera Club. Los de Los Angeles son unos terroristas sonoros, y aunque a primera impresión parezca que improvisen en el escenario para hacer ruido sin ton ni son, la verdad es que tienen hasta el más pequeño acoplamiento calculadísimo, de forma que de entre el ruido van surgiendo los ritmos (el batería, una bestia) que te hacen bailar como un poseído. Un concierto corto, pero muy intenso. Bendito dolor de orejas.
Shipping News (22:45 – CD Drome): Un buen concierto para los amantes del post-hardcore atmosférico. Contundencia para dar cabezazos en el aire y un sonido excelente.
Hace ya dos semanas que el australiano Scott Matthew se acercaba por aquí (Madrid y Barcelona) para presentar su recién estrenado primer álbum. Pero el tiempo o mejor dicho la falta de tiempo me ha impedido hablar de él hasta ahora. Y sin embargo, y con el concierto aún fresco en la memoria, no quiero dejar de hacerlo, pues su disco es una auténtica maravilla, un trabajo que suena frágil y poderoso a la vez, lleno de matices y pequeños detalles; pura orfebrería sonora de una belleza aplastante, de esa que solo un puñado de artistas es capaz de transmitir. Entre el folk y el pop de cámara, la música de Scott Matthew sana hasta los corazones más afligidos.
Desde que su álbum salió a la calle las comparaciones con Antony Hegarty no se han hecho esperar. Y no es extraño: ambos lucen unas pintas peculiares, tienen una voz tremenda que llevan al límite y que te pone la piel de gallina y sus canciones, introspectivas y delicadas, te llegan al alma. Y sin embargo sería injusto quedarse simplemente ahí, pues Scott Matthew aún en la misma órbita que Antony, brilla sin duda con luz propia. Tiene algo muy especial este chico australiano que marchó hace ya un tiempo a Nueva York a probar fortuna con la música, ese brillo en sus ojos le delata, ese saber estar delante del público, sus gestos y maneras. Emocionante es una palabra que se usa a menudo para referirse a las cosas más nimias, no debería ser así. Emocionante es estar en la Sala 3 de Razzmatazz con Scott Matthew y los suyos apenas a un par de metros de ti, emocionante es escuchar “In the end” o “Surgery” en un silencio sepulcral aunque la sala estuviese llena hasta arriba, emocionante es el chelo envolvente de “Habit”, el piano arrebatador de “Ballad dear” y “Abandoned”. Y su voz, esa voz a punto de romperse capaz de conseguir que se te haga un nudo en la garganta.
Scott Matthew es muy grande. Ya lo intuíamos cuando escuchamos sus canciones en la banda sonora de “Shortbus” pero ahora lo sabemos con toda seguridad.
Dos salas y dos grupos, The Black Lips y Be Your Own Pet. Ambos prometían una noche cargada de adrenalina. Unos con una sala a reventar y los otros con una audiencia más bien modesta. El viernes Barcelona botó y así es como lo vivimos.
La noche barcelonesa comenzaba en la 2 del Apolo, bueno, más bien con la larga fila para entrar en la sala. Cosa de lo más normal si tenías en cuenta que con el abono del pasado Primavera Sound podías entrar gratis. Así que al saltar los Atlanta al escenario ya no cabía ni un alma más. Sonaron los primeros acordes y el público se volvió loco. Saltaban unos sobre otros, bailaban y hasta se subían al escenario mientras la banda daba un repaso a su discografía, en especial a su último trabajo, el celebrado “Good bad not evil”. Rocanrol del bueno, gamberro y sudoroso.
A eso de las 2:30 salían los Be Your Own Pet al pequeño escenario de la sala Pop de Razzmatazz, no había mucha gente, todo hay que decirlo, pero poco le importó a Jemine y los suyos que, aunque el sonido no les acompañó, dieron una actuación enérgica cargada de adrenalina que nos recordó porqué nos gustó tanto “Get awkward”. Se bailó pogo y se sudó, y por si fuera poco se le enseñó a Jemine que Barcelona is not Spain, frase que repitió varias veces sin acabar de entender muy bien. “Perdon, soy de los States y ahí no sabemos sobre estas cosas, what is Catalonia?” Y ahí quedó el asunto, porque ahí no estábamos para hablar de política.
Ayer por la noche la sala Razzmatazz se llenó para ver a los Editors, ellos se fueron contentos, nosotros también.
Desde que vi en directo a los Editors en el pasado Summercase, no he podido sacarme de la cabeza a Chris Martin, cada vez que veo a Tom Smith me recuerda más y más al vocalista de Coldplay. Da saltos como él, camina como él, toca el piano como él, y hasta trae zapatos blancos como la última vez que vino el novio de Gwyneth Paltrow a Barcelona. Y por qué no decirlo, se peina como él. Eso sí, con la voz de Paul Banks. Así que en el concierto de ayer, para centrarme en la música de los de Birmingham miraba al suelo, o a la gente que me rodeaba y coreaba junto a ellos temazos como “And end has a start”, “Blood”, “Bones”, “Escape the nest” y obviamente “Munich”, sin duda el mejor momento del concierto de los británicos en un Razzmatazz repleto y entregado. Así que salí de la sala tarareando los hits, pero aún pensaba en el papá de Apple. Steve Jobs, no. Chris Martin.