Durante su vida jugó a esconderse entre la verdad y la ficción y, tras su muerte y hasta la fecha, la fama se le mostró esquiva y se escondió de él. Su obra a penas sin público y sin crítica llega hasta nosotros a través de un par de esforzados espeleólogos del gusto como Maria Eugenia Faué y Norbert Werh, y la reciente edición de la editorial Impedimenta, especializada en títulos del ayer con la fuerza del hoy.

Emilio Lascanotegui (Uruguay 1887-Buenos Aires 1966), decidió ser un día el Vizconde Lascano Tegui y jugar a un tipo de literatura tardomodernista que hoy día podemos etiquetar de freak, o no etiquetar de nada y sencillamente degustar desde las mismas estanterías en las que depositan sus páginas Oliverio Girondo o Roberto Arlt.
De Lascano se conservan muchas obras singulares e inclasificables, pero también el recuerdo de otras perdidas en extrañas circunstancias lo que aumenta su bien ganada leyenda de personaje que se inventó a si mimo. Sin embargo, lo más sorprendente es que quienes le han estudiado han logrado corroborar casi todos los detalles de tan fantástica biografía y erudita personalidad. Leer para creer.
“De la elegancia mientras se duerme” es el diario de un asesino incruento, cruelmente refinado, decadentista, exquisito artífice que pudo compartir veladas con Picasso, Modigliani, Apollinaire o el propio Vizconde que pululó entre ellos. Azarosa, astillada, asfixiante a ratos… toda la novela, desarrollada con los tópicos del subgénero de formación, no es sinó una charada que nos prepara para el macabro final entre fetichismos y leyendas urbanas de final de siglo. La elegancia entendida como puro vicio y camuflada con el falso candor del que vive fascinado por su época.



Julio 29th, 2008 - 20:04
Agradezco su mención a mis investigaciones acerca del Vizconde Lascano Tegui en ediciones de EDUNER, Editorial de la Universidad de Entre Ríos y.EDER, Editorial de la Provincia de Entre Ríos
Cordialmente
prof. Eugenia Faué
Gualeguaychú
mbarbosa@entrerios.net