WOLF PARADE
At Mount Zoomer (Sub Pop / Houston Party)

Wolf Parade son una banda indie-rock de Canadá con base en Montreal. Están en Sub Pop Records, el sello del Modest Mouse Isaac Brock y “At mount zoomer” es su segundo larga duración. La banda está dirigida por dos bestias creativas llamadas Spencer Krug (también de los Sunset Rubdown y Frog Eyes) y Dan Boeckner (de los Handsome Furs) que combinan dos estilos opuestos de componer, el resultado: un synth-power rock de belleza primitiva y caótica composición.
Después de su anárquico debut, “Apologies to the Queen Mary” (2006), que venía cargadito de folk, pop y rock, en este “At mount zoomer” exploran nuevos horizontes, cosa que se agradece, suenan más oscuros, por momentos hasta desagradables, y como dirían ellos mismos, sin singles accesibles y facilones. “Soldier´s Grin”, en una línea new-wave, “Call it ritual”, tema con el cual parecen querer desahogarse a base de guitarras y coros rabiosos, o “Fine Young Cannibals”, que suena a Roxy Music, son una muestra de lo que contiene este álbum, pero ante todo destacan los once minutos de descontrol de “Kissing the beehive”, indescriptible.
Wolf Parade han parido un disco difícil de clasifica y grabado la mitad de los temas en la iglesia-estudio de los Arcade Fire. Y ahora me pregunto, ¿quién dijo que segundas partes nunca son buenas?
THE LONG BLONDES
Copules (Rough Trade)

En 2006 The Long Blondes, un quinteto de Sheffield con mucha actitud ochentera, descaro y una front-woman, Kate Jackson, con mucho charm, fueron proclamados por críticos musicales como la “Best Unsigned Band in Britain”. Plasmaron su estilo en su debut “Someone to Drive you Home” y un claro ejemplo de su actitud chic-electro es el tema “Weekend without Makeup”. Dos años más tarde nos presentan “Couples”, producido por el DJ/productor Erol Alkan, que ha sido capaz de reinventar a The Long Blondes y darles una nueva oportunidad de convertirse en la mejor banda de pop de UK. Parece que el “maquillador” Alkan ha conseguido que los de Sheffield pongan los pies en la tierra y se olviden de ese glamour con olor a los 80. En “Couples” consiguen mezclar a la perfección el pop con los synths más molones, y las melodías limpias con coros infecciosos. “Century”, primer single de “Couples”, o “Round the hairpin” son temas minimalistas y bailables, en la línea de los Ladytron por ejemplo. “Too clever by half” están en el rollo de bandas como Glass Candy o Chromatics del sello Italians do it Better. Pero si un tema destaca, ese es “Here come the serious bit”. Si buscas sofisticación, estilo y descaro “Couples” será imprescindible en tu colección.
MYSTERY JETS
Twenty One (679 Records)

La responsabilidad que supone un segundo álbum después del hype de “Making dens” o la polémica en torno a la salida voluntaria o forzada de Henry Blaine, guitarra y padre de Blaine, cantante y principal compositor (aunque salga en los créditos de la mitad de las canciones de “Twenty one”) parecían que iban a poner en aprietos al ahora cuarteto de Eel Pie Island en Twickenham. Pero la cosa no es así, no sé si será coincidencia pero los Mystery Jets suenan más frescos que nunca y firman un álbum espectacular.
“Twenty one” es un soplo de aire fresco, inmediato y directo, un disco hecho por y para la juventud. Un claro ejemplo es “Hideway”, tema que abre el disco, con esas sirenas y sintetizadores que se mezclan entre sí, y en el que podemos apreciar la contribución de su productor, cómo no, Erol Alkan de nuevo. “Young love”, primer single oficial, es un temazo que habla de las complicaciones que surgen en una relación de una noche, un himno juvenil en el que colabora Laura Mailing. Aunque la gran sorpresa del disco es “Two doors down”, un hit directo, que bebe de los 80 en el que hay un claro guiño a Genesis. También destacan “Behind the bunhouse” o “Half in love with Elizabeth”.
“Twenty one” es un disco sin pretensiones, sencillo y sobre todo divertido. Un must con todas las de la ley.


