Se dice que la memoria es selectiva, pero aparte de eso estos días post Daydream estoy convencido de que también es imaginativa, como se dice a veces, te juega malas pasadas. Pues conmigo esta semana juega, así sin más. Porque por más que quiero volver al escenario Movistar para revivir el magnífico concierto de Radiohead (sin el uso de YouTube claro) me resulta imposible, y no porque no recuerde nada, sino porque se me escapan detalles y se pierden segundos e instantes, y no lo puedo soportar. Así que todo lo que viene a continuación puede que se parezca a la realidad o puede ser solo pura coincidencia.

A eso de las cuatro, justo cuando abrían las puertas, la gente entró en estampida, como si la vida se le fuera en ello, para dirigirse al escenario principal y asegurarse así un sitio lo más cerca posible de Thom Yorke y los suyos, ¡a la cuatro de la tarde!, sí, cinco horas y media antes. Por momentos les envidié, pero eso vendrá más tarde. A esa hora, lo único que un servidor tenía en la cabeza era agenciarme una de las reservas para el show del ENEMC en el Auditori a las doce de la noche.
No sería hasta las cinco cuando vi la primera actuación, la de Christoph de Babalon en el escenario Fly Music, sonidos atmosféricos a veces saturados, a veces intensos y muchas veces hasta pesados y aburridos, pero a Christoph se le veía divertirse de lo lindo. En el programa, explica que “Creep” dice mucho sobre cómo se ha sentido toda la vida. Así que nunca más le llamen freaky porque él es un weirdo.
Más tarde el mismo escenario acogía la actuación de Clinic, que saltaron con camisetas hawaianas y tapabocas. Un concierto con unos tipos vestidos así es imposible que no sea divertido, más aún cuando tocaron ese temazo que es “Walkin with thee”. Por cierto, a ellos les gustó el “Kid A”.
Por fin se inauguraron las actuaciones en el escenario Movistar, los encargados de abrirlas fueron Liars que a medida que iba avanzando la actuación se soltaban más, llegando a conectar con el público y haciéndole botar de lo lindo. A ellos les parece interesante ver en directo los temas del “Kid A” y el “Amnesiac”.
Vendría el turno de Bat For Lashes, Natasha Khan y compañía dieron una actuación emotiva y lograron captar la atención de todos defendiendo inmejorablemente su estupendo “Fur and gold” aunque ya se podían sentir los nervios de los presentes porque se acercaba la hora. En el programa no dice qué les gusta de Radiohead, pero están girando con ellos ahora. Supongamos que les gusta mucho “Hail to the thief”. Por cierto, soy yo, o Natasha y Björk tienen la misma voz.
Y llegó la hora. Aún había algo de luz del sol y nada más comenzar a sonar los primeros beats de “15 steps” se desató la locura. Pero no fue hasta el segundo tema, “Bodysnatchers” cuando todos los allí presentes nos dimos cuenta frente a qué clase de espectáculo estábamos. Todo era a lo grande: una puesta en escena espectacular, luces por doquier, un sonido increíble. A los de Oxford se les veía gigantes, pletóricos, la voz de Thom Yorke se sentía cercana, la guitarra de Jonny Greenwood nos revolvía el cuerpo, y en eso “All I need” y todos cantando hasta que llegó la parte en que Thom toca el piano, y ahí ya empezaban a correr lágrimas sobre los rostros de muchos fans. Seguió “Airbag”, la íntima “Nude”, la magnífica “Pyramid song” y la juguetona “Arpeggi”. De nuevo festival de luz y de color con la poderosa “The national anthem”, visualmente el momento más espectacular del show. Después vendría el momento acústico con Thom y Jonny Greenwood tocando “Faus arp” que Thom dedicó a, cómo no, Faust. Depués vendrian “Videotape”, “The gloaming”, “Optimistic” y “There there”, “Lucky”, que pasó por ser uno de los momentos más mágicos, “Reckoner”, y en eso se desató la locura con “Everything in this right place”, donde todos bailamos en el poco espacio que teníamos, y seguimos botando con “Jiwsaw falling into place”. Al terminar la banda se despedía y se hacía la oscuridad.
Volvieron con “House of cards” completando así “In rainbows”, de sopetón sonó el primer acorde de “Paraniod android” y se desató la locura, muchos desenfundaron su móviles y sus cámaras de fotos, otros cantábamos, nos abrazábamos, llorábamos hasta que llegó la parte “Rain down, rain down on me….” donde todos nos balanceábamos y cantábamos convirtiendo esa parte de la canción en un mantra. Ahí estaba toda esa multitud unida casi religiosamente gracias a ese tema perfecto, un momento lleno de sensaciones imposibles de explicar pero que hacían que la frase “God love his children, God love his children, yeah..” alcanzara un nuevo significado. Siguieron “Bangers and mash”, “The Bends” e “Idioteque”, y la banda se volvió a ir. Miré mi reloj y como sabía que tocarían mínimo dos horas me tranquilicé.
Saltaron al escenario solo Thom Yorke y Greenwood, Thom se sentó al piano y Jonny se puso detrás de él con su guitarra, sonó el primer acorde de “You and whose army?” y en la pantalla veíamos en blanco y negro la cara de Thom, que se acercaba y alejaba dejándonos ver su ojo. En realidad parecía que estaba a nuestro lado susurrándonos. Por último sonó “Planet telex”, que al terminar llenaró las pantallas de colores dejándonos a todos boquiabiertos.
Pero tocaba correr si queríamos tener buen lugar en el Auditori para disfrutar los temas del “Ok computer” y los de Jonny Greenwood por el Ensemble Nacional de España de Música Contemporanea. No fue lo que esperaba, de hecho no tocaron todos los temas que ponía el programa, eso sí, fueron entrañables los momentos “No surprises”, “Paranoid android” y “Climbing up the walls”.
Después de todo este ejercicio de memoria, creo que la mejor forma de contar lo que vivimos muchos de los que tuvimos la suerte de ir al Daydream es con la última frase del que se puede escuchar en “In rainbows” “I shouldn’t be afraid, Because I know today has been the most perfect day I’ve ever seen”
FOTOS: PONCHO PARADELA

CHRISTOPH DE BABALON

CLINIC

LIARS

BAT FOR LASHES

RADIOHEAD

ENEMC


