Los hermanos Wachowski conjugan pasado (el candoroso anime “Meteoro”) y futuro en la superproducción más fascinante y radical del verano cinematográfico: la amarás o la odiarás, pero tienes que verla.
En “El castillo de Cagliostro” (1979), uno de los primeros largometrajes del maestro de la animación japonesa Hayao Miyazaki, una persecución de coches suponía un derroche de imaginación visual sin precedentes y, pese a estar calculada al milímetro, podía tener la misma energía que una enloquecida jam session. No es casual que los Wachowski hayan acudido a ella a la hora de configurar las influencias rectoras del complejo, casi inabarcable universo de su “Speed Racer”, en el que las claves estéticas y conceptuales del anime se alían con la lógica del cine de acción (modelo Joel Silver) y los códigos rectores de los videojuegos de conducción más avanzados. El resultado es puro arte pop para la era del cine digital, tan caleidoscópico y excesivo como el “Moulin Rouge” de Baz Luhrmann, tan extraña y fascinante como un éxito de j-pop. Para entendernos, esta es una película en la que John Goodman le planta cara a un ninja, o en la que una Christina Ricci de deliciosas facciones manga pilota un helicóptero rosa chillón.
Apostar por un sentido del humor decididamente idiota (encarnado en el siempre eficaz dúo niño gordo + chimpancé) y llevar cada escena hacia el terreno del artificio sobreactuado son, entre otras muchas, algunas de las estrategias que utilizan los padres de “Matrix” para epatar a los espectadores carcamales, incapaces de aceptar el juego de un filme que define (de manera espectacular) el aquí y el ahora, el estado de cosas de una cultura occidental cada vez más fascinada por la oriental. Como “Beowulf” o “Casshern”, “Speed Racer” se abre paso a machetazos entre la frondosa jungla que nos separa de un cada vez más cercano cine del futuro, que le dará un nuevo sentido a la teoría del tren eléctrico de Orson Welles: para los Wachowski, el cine también puede ser un Scalextric supersónico y deslumbrante.




Mayo 21st, 2008 - 14:06
Noel, tus críticas me parecen palabra santa.