Los entusiastas del gorno (o sea, el terror que se recrea en el gore hasta extremos cercanos al porno) tienen motivos para celebrar la llegada de este thriller tremendista y de su insólita psicópata.
Puede que el director Tom Shankland piense que está reinventando la rueda al dotar a su museo de los horrores de coartada científica (¿existe o no el altruismo en la naturaleza?), pero no hay nada más lejos de la realidad: la que fuera pieza fundacional del gorno, “Hostel” (2005), ya tenía un mensaje que no por poco obvio resultaba menos acertado. Así, “WAZ” no es una rareza dentro de esta nueva hornada de terror explícito y basado en el dolor físico, sino la primera que carga las tintas en su capacidad para sacar a la luz los aspectos más oscuros de la naturaleza humana, con la vista puesta en ganarse a los críticos. A los que sean capaces de soportar sus brutales secuencias de tortura, al menos.
No importa que Shankland se crea el alumno más listo de la clase, porque, en el fondo, su película no puede ocultar su condición de serie B nacida a remolque de los éxitos de la saga “Saw” y a la sombra, todavía alargadísima, de “Seven” (1995), el patrón por el que se sigue cortando todo thriller de atmósfera turbia y personajes abyectos. Por suerte, “WAZ” juega muy bien una serie de bazas que la transforman en algo más que otro sucedáneo para multisalas: entre ellas, destaca un arrebatador Stellan Skarsgård, que se deja (casi literalmente) la piel interpretando a un detective atormentado por el que otro actor menos comprometido se habría conformado con pasar de puntillas. La estimulante presencia de Melissa George (prácticamente un icono del cine de terror moderno, con “30 días de oscuridad” aún en cartel y “Turistas” recién llegada al videoclub) y las muy atroces torturas a las que Selma Blair somete a sus víctimas (¿o son sus verdugos?) también enriquecen la experiencia, que acaba con un recital del dolor cinematográfico que bien podría ser el equivalente sangriento del porno duro. El problema es que esta nueva edad de oro del gore acabe echándose a perder por saturación o falta de innovación: es necesario arriesgar un poco para seguir revolviéndonos el estómago.




Marzo 14th, 2008 - 8:18
¿Soy yo, o ‘WAZ’ es lo que se lee si ves la palabra ‘SAW’ reflejada en un espejo al más puro estilo RED ROOM?
Cabe decir que no he visto la película, pero el otro día me vi turistas y me aburrió un rato…