Los entusiastas del gorno (o sea, el terror que se recrea en el gore hasta extremos cercanos al porno) tienen motivos para celebrar la llegada de este thriller tremendista y de su insólita psicópata.
Puede que el director Tom Shankland piense que está reinventando la rueda al dotar a su museo de los horrores de coartada científica (¿existe o no el altruismo en la naturaleza?), pero no hay nada más lejos de la realidad: la que fuera pieza fundacional del gorno, “Hostel” (2005), ya tenía un mensaje que no por poco obvio resultaba menos acertado. Así, “WAZ” no es una rareza dentro de esta nueva hornada de terror explícito y basado en el dolor físico, sino la primera que carga las tintas en su capacidad para sacar a la luz los aspectos más oscuros de la naturaleza humana, con la vista puesta en ganarse a los críticos. A los que sean capaces de soportar sus brutales secuencias de tortura, al menos.
No importa que Shankland se crea el alumno más listo de la clase, porque, en el fondo, su película no puede ocultar su condición de serie B nacida a remolque de los éxitos de la saga “Saw” y a la sombra, todavía alargadísima, de “Seven” (1995), el patrón por el que se sigue cortando todo thriller de atmósfera turbia y personajes abyectos. Por suerte, “WAZ” juega muy bien una serie de bazas que la transforman en algo más que otro sucedáneo para multisalas: entre ellas, destaca un arrebatador Stellan Skarsgård, que se deja (casi literalmente) la piel interpretando a un detective atormentado por el que otro actor menos comprometido se habría conformado con pasar de puntillas. La estimulante presencia de Melissa George (prácticamente un icono del cine de terror moderno, con “30 días de oscuridad” aún en cartel y “Turistas” recién llegada al videoclub) y las muy atroces torturas a las que Selma Blair somete a sus víctimas (¿o son sus verdugos?) también enriquecen la experiencia, que acaba con un recital del dolor cinematográfico que bien podría ser el equivalente sangriento del porno duro. El problema es que esta nueva edad de oro del gore acabe echándose a perder por saturación o falta de innovación: es necesario arriesgar un poco para seguir revolviéndonos el estómago.
Diséñalo tu mismo o, en otras palabras, si David Delfín puede, tú también. Ante una camiseta, el collar de colorines o la cortina de baño de esa tienda de diseño carísima del centro de tu ciudad, ¿de verdad que nunca has pensado: “esto lo podría hacer yo, e incluso esto lo podría hacer yo y ganarme unos eurillos”?
Yo misma, un par de veces como mucho, he ido a esas fotocopisterías de barrio que te estampan una foto o unas letras en una camiseta de algodón. También empecé varios collares de cuentas unidas por hilo de pescar, animada por la vistosidad de una cadena de tiendas dedicadas a esta manualidad. Una amiga empezó a confeccionar bolsos de fieltro pero se cansó. Y no sé si cuentan las habilidades con las agujas de tricotar de mi abuela y mi madre. Eso es lo más cerca que he estado de diseñar mi propia ropa y complementos.
Sin embargo, y en parte gracias a la cada vez más generación familiarizada con los ordenadores, la cantidad de personas que diseña y personaliza sus pertenencias es un número creciente. El libro de Ellen Lupton reúne los casos más conocidos de diseño personal como carátulas de CD o participaciones de boda; y otros más insólitos como la ropa de bebé o las tazas de loza. Hete aquí pues las herramientas para crear tus propios proyectos de diseño, desde el concepto hasta la producción. Materiales, explicaciones paso a paso, ejemplos. Y sobre todo, vías para pensar como lo haría una mente “diseñante”. Además incluye una resumida pero cabal historia y teoría del movimiento del Design It Yourself.
En realidad, me esperaba más de este libro, que me habían recomendado varias veces, ya que sus ejemplos me han parecido un tanto simples. Sin embargo, es innegable su capacidad motivadora o incluso su capacidad para hacernos reflexionar sobre el fenómeno de la personalización o, como se le llama en ocasiones, la customización o tunning de los objetos que nos rodean. En lo industrial, el abaratamiento y la facilidad técnica para producir cualquier cosa ha llevado durante muchos años a la homogenización de lo producido. Pero dándole la vuelta también es cierto que, en manos de un individuo, esas facilidades permiten la singularidad revertiendo así el proceso. Por otra parte, Lupton incluye en la corriente D.I.Y. aspectos como la autoedición de pequeñas tiradas de libros o el diseño de webs o blogs personales. D.I.Y. pretende traspasar clichés y se presenta como algo más que un curso de bricolaje o manualidades caseras para llegar a plantearse como un modo de expresar nuestra creatividad o como un modo, sino de entender la vida, sí de entender la producción y el consumo.
PD: Ojito, las marcas, desde Ikea a Avecrem, detectaron esta tendencia hace mucho y nos venden lo que sea inacabado o desmontado para que nos hagamos la ilusión de que es obra nuestra o lleva nuestro toque.
DIY (Design it yourself)
Autor: Ellen Lupton
Editorial: Princeton Architectural Press
El píxel se lleva mucho últimamente, que si collares, corbatas y ahora este precioso reloj con la forma del entrañable icono del Mac OS Classic. Con él seremos geeks y elegantes al mismo tiempo. Todo un logro.
Ya antes os habíamos hablado de reproductores de mp3 tipo Lego, y también de speakers inspirados en los famosos bloques. Pero ya se sabe que las cosas siempre se pueden hacer mejor y más bonitas. Primero hablemos del reproductor. No tiene memoria propia, tendréis que tener una tarjeta micro SD de hasta 2 gigas, su precio es de 46 dólares y su batería dura hasta seis horas. Pero si ya tenéis un iPod, puede que os parezca mejor la opción de los speakers. Podeis haceros con uno de ellos por 40 dólares. En Homeloo podéis encontrar muchos productos más.
Star Wars sigue siendo una fuente de inspiración inagotable. Y si no, aquí tenéis estas fotos del francés Cédric Delsaux, impecables montajes que situan a personajes como C-3PO, R2-D2, Yoda, Bobo Fett o hasta el mismísimo Darth Vader en parajes mucho más cercanos a nosotros. Ya tienen un tiempo en la red, pero nunca es tarde para disfrutar de un trabajo así.
Ya hace más de dos años entrevisté a Jason Hill, el líder de Louis XIV, y me contaba lo feliz que estaba porque había escuchado que David Bowie había hablado maravillas de su disco debut en un programa de radio en Estados Unidos. Hablamos de sus grandes influencias, T. Rex y los Rolling Stones, que obviamente siguen presentes en este segundo álbum. Bueno, pues Bowie seguro que está algo decepcionado con este nuevo trabajo. Aunque sigue siendo muy sexual, a veces salvaje y vigorizante, se hace aburrido a más escuchas.
JASON COLLETT
Here´s to being here (Arts & Crafts / Sinnamon)
Este es el tercer álbum en solitario de Jason Collett, miembro de Brocken Social Scene. Nos entrega un disco en el que adorna su pop con folk y sobre todo country y en el que le ha dado por imitar algunos de los tics de Bob Dylan al cantar. A veces recuerda al “Cassadaga” de Bright Eyes como por ejemplo en “Out of time” y “Papercut hearts”. “Here´s to being here” es un disco luminoso que te levanta el animo y que se hace imprescindible en estos días en que nos amenazan la lluvias.
PETE & THE PIRATES
Little death (Stolen Recordings)
Ya se sabe que por aquí tenemos una debilidad malsana por grupos de jovencitos británicos post punkeros. Canciones sencillas, efectivas y directas, guitarras afiladas y mucho ritmo, eso es lo que nos da “Little death”. ¿Que ya hay muchos grupos iguales?, pues sí, pero mientras sean divertidos los recibiremos de buen grado. Y estos lo son. Los Good Shoes del 2008. Por cierto, estarán en el Summercase.
¿Tom Hanks + director de probada solvencia + guionista de lujo = Oscar asegurado? No si añadimos algo de sátira política a la ecuación…
Definitivamente, el congresista Charlie Wilson no es Forrest Gump: cuando lo conocemos, está en un jacuzzi de Las Vegas, rodeado de strippers y de una cantidad considerable de drogas y alcohol. No es la típica secuencia de apertura de una de las películas comprometidas de nueva hornada (del modelo “Leones por corderos”), pero precisamente ahí reside el secreto de “La guerra de Charlie Wilson”: nos habla de la situación actual en Afganistán de manera lateral, retrotrayéndose al momento en que empezó todo y optando por la sátira en lugar de por el tremendismo. No es casualidad que Mike Nichols fuera el elegido de Hanks para llevar al cine esta historia real, ya que nadie mejor que el director de la memorable “Catch-22” (1970) conoce el sentido intrínsecamente absurdo de toda acción bélica. Cuando Hanks y el agente de la CIA Gust Avrakotos (impresionante Philip Seymour Hoffman) mezclan a oficiales internacionales con una bailarina de la danza del vientre, “La guerra de Charlie Wilson” se convierte en una de las películas más divertidas de la temporada.
Por supuesto, las cosas no tardan en dar un giro hacia lo dramático, en recordarnos que la ayuda norteamericana a las tropas afganas no sólo culminó en “Rambo III” (1988), sino en algo mucho más tenebroso (y que, como insinúa el personaje de Hanks, tuvo que ver con la incapacidad de Estados Unidos para terminar lo que empezó). Es una suerte que el guionista Aaron Sorkin sea capaz de manejar ese drástico cambio de tono sin echar a perder el resto: en ocasiones, él parece el verdadero autor de “La guerra de Charlie Wilson”, puntuando el relato con personajes (la obsesión cristiana del personaje de Julia Roberts no le será ajena a ningún seguidor de “Studio 60”), diálogos y situaciones que llevan su inconfundible impronta personal. Quizá tanto humor (matizadamente) corrosivo fuera demasiado para los Oscar, pero estamos ante un trabajo de indudable calidad y relevancia.
No, nos nos hemos olvidado del último día de desfiles, aunque a estas alturas poco queda por decir. Que ojalá siempre fuera como el viernes. A última hora de la tarde, a tope de gente expectante por ver el desfile de El Delgado Buil y Carlos Díez aquello parecía otro Cibeles. El que nos gusta.
Pero antes de eso vimos a Josep Abril en bastante buena forma, mejor hacia final del desfile, donde el azul tuareg destacaba entre tanto gris. Lo de Anke Schlöder, Juana Martín y María Lafuente no tiene nombre, si bien es cierto que las prendas de Anke hechas a partir de trenzados estaban muy bien. Es una pena que la diseñadora no fuese más por ahí, porque la primera parte fue del todo prescindible y hasta sonrojante. Luxoir sorprendieron una vez más. Y para bien. En colores granate, marrones y verdes, demostraron que aparte del punto se manejan muy bien con la piel y el ante. Las chicas de El Delgado Buil siguen siendo de lo mejor que tenemos por aquí. Abrieron su desfile con un corto de animación en 3D para a continuación presentar uno de los mejores desfiles que se han visto en Cibeles este año. Más adulta esta vez, sin prints y con una paleta de colores exquisita, la colección de El Delgado Buil supone un paso adelante en su ya exitosa trayectoria. Lo mejor, la piel, ¡ese jersey con trenzas! Bueno, la piel, y los jerseys de lana y los abrigos… Todo. Y lo de Carlos Díez ya fue apoteósico. Carlos se parece cada vez más a una estrella del rock que a un diseñador. Todos sus fans estaban allí, por supuesto aplaudiendo cada una de las salidas. Algo flojo al principio, aunque esos estampados simulando una tormenta eléctrica son tremendos, la fiesta de verdad llegó al final. ¿Se llevan los flecos? Pues toma. Flecos en faldas, abrigos, chaquetas y vestidos. Flecos hasta en la cabeza. Una lluvia de flecos que primero sorprendió y luego arrancó más de una sonrisa . Él sí que sabe. Aplausos y estruendo final.
Ya sabemos gran parte de los nombres que encabezarán los festivales de esta temporada. Dos de ellos destacan, la esperadísima vuelta de Portishead y Radiohead que con su arcoirirs dará luz a un nuevo festival.
El primero de ellos será el Estrella Damm Primavera Sound del 29 al 31 de mayo en el Parc del Fórum. Una actuación destaca sobre las demás, la vuelta, por fin, de Portishead. Junto a la banda de Beth Gibbons, tendremos una dosis de indie de la buena con Animal Collective, The Cribs, The Go! Team, Okkervil River y Vampire Weekend. A estos nombres hay que sumar también los ilustres Rufus Wainwright y Cat Power, pero que no se sientan olvidados los más bailarines porque seguro que gozarán de lo lindo al ritmo de Simian Mobile Disco y Midnight Juggernauts.
El 12 de junio y también en el Parc del Fórum llega el turno del Daydream que debuta trayendo en exclusiva a Radiohead, de momento solo han confirmado a los de Oxford, pero ya con eso nos basta y sobra para morir de ganas de que llegue ese día.
Ya muy entrados en el verano, del 17 al 21 de julio toca al FIB, este año los fibbers podrán ver de cerca a Pete Doherty y sus Babyshambles, esperemos que esta vez esté en condiciones, José González y The New Pornographers, The National y la gran Siouxsie.
Y por último el Summercase que se celebrará, como ya es habitual, en Madrid (Boadilla del Monte) y Barcelona (Parc del Fórum) simultáneamente, de momento hay pocas confirmaciones entre las que destacan, CSS, M.I.A. y Maxïmo Park. Pero hay que confiar en que llagarán grandes nombres, no hay más que ver los carteles pasados, eso sí, esperemos que no vuelvan a poner la carpa infernal que no nos dejó disfrutar de conciertos como los de PJ Harvery y Jarvis Cocker.
Aún estamos que no cabemos en nosotros mismos tras la emoción que supuso ver el trailer de la próxima aventura de nuestro arqueólogo favorito, “Indiana Jones y El Reino de la Calavera de Cristal”, y de sopetón nos encontramos con este juego en flash de lo más divertido, que nos sirve de adelanto para el juego que estará disponible en julio. Y de paso nos ayuda a controlar el mono de Indy.