A una la obra de Víctor Castillo le es cercana y familiar, más que por común, porque la llena de esos referentes con los que hemos crecido para hacer una desgarradora crítica de nuestra sociedad. Después de su exitosa exposición en Iguapop, Barcelona, este artista chileno recoge en el libro “Explicit lyrics” sus aventuras y desventuras artísticas.

¿Qué podremos encontrar en tu libro?
Un resumen que da cuenta del proceso de mi trabajo de los últimos 4 años, que comienza en Chile y que continúa y se acelera con mi llegada a Barcelona
¿Qué cosas has preferido dejar fuera?
Todo lo que no fuera relevante, beneficiando la obra más destacada que diera cuenta del hilo conductor que amarra las distintas etapas.
Ahora que has cogido distancia, ¿eres capaz de hacer una valoración general de lo que ha sido tu trabajo a lo largo de los años?
Sí, con la distancia es más fácil dilucidar cada proceso y su desarrollo. Esto te permite un análisis mas completo de la obra y a la vez te abre nuevas posibilidades.
¿Qué te parece que califiquen tu obra como “surrealismo pop”?
Es un término que no me acomoda del todo, si bien reconozco la influencia vital de este movimiento y de algunos de sus representantes. Pienso que lo mío tiene elementos que se distancian, como por ejemplo la inherente carga política. De todas maneras, me hago cargo de esta calificación ya que fui yo quien la estimuló al destacar constantemente la fascinación por mis referentes. Espero que con el tiempo pueda aclarar, a medida que mi trabajo continúe con sus propios procesos personales, que aunque quisiera no formo parte de este movimiento y que mi obra pertenece a otra esfera social, política y generacional.
¿Y cómo ves que califiquen este tipo de arte como lowbrow? Es decir, contrapuesto a la alta cultura. ¿Consideras que esto es así?
Me parece muy atractivo, me gustaría creer que efectivamente es así, que este tipo de arte toma distancia de las pretensiones de la alta cultura, especialmente por el hecho de que este tipo de arte en la pintura se desprende de la solemnidad del discurso clásico. Además pienso que las escuelas de arte con sus modelos y discursos particulares pueden ser peligrosas para la originalidad. Yo estudié arte en la universidad, por lo tanto tengo un grado de formación académica, pero nunca me sentí cómodo allí, a tal punto que finalmente me expulsaron. Agradezco este divorcio con la academia y el no haber tenido jamás clases de pintura, porque estoy seguro que ahora pintaría distinto, seguramente menos personal.
¿Qué intentas comunicar en tus obras?, es obvio que hay cierta crítica detrás.
Mi trabajo se inspira en el contexto contemporáneo, en la cultura mediática con toda su parafernalia subliminal y consumista. A modo de retrato tragicómico, mi discurso parte de la desilusión, sea por el arte en sí mismo como por la sociedad en general, como si la humanidad estuviera condenada a repetir una y otra vez las mismas contradicciones, hipocresías y brutalidades en lo político o lo religioso. Como si se tratara un espejo con una visión ácida de las pasiones humanas donde al igual que en la época de las cavernas el hombre se come al hombre.
¿De dónde viene el título de “Explicit lyrics”?
“Explicit lyrics” es la etiqueta de advertencia que algunos discos de música traen cuando su contenido puede ser ofensivo, es el equivalente al “Parental advisory”. Con este titulo pretendo un tributo a la música con todo su carácter, como fondo e inspiración, además de reconocerla como fuente de constante reciclaje desde donde extraigo constantemente los títulos de mis cuadros y exposiciones. Cada cuadro puede ser visto con su respectivo tema de acompañamiento.
¿No te parece un poco retorcido mezclar imágenes infantiles en contextos tan violentos?
Tan retorcido como lo que vemos cada día tanto en los medios como en lo cotidiano. Como las palizas grabadas con móvil entre adolescentes, práctica cada vez más común. Tan retorcido como las fotografías tomadas en el verano de 2006 cuando Israel bombardeo Líbano donde se pueden ver a niñas escribiendo sobre misiles“From Israel with love” mientras son acompañadas por soldados sonrientes. El mundo en sí es retorcido y los niños con toda su crueldad inocente son las semillas del futuro que como humanidad estamos cosechando, para lo cual siempre tendremos al alcance suficientes juegos y juguetes para estimular sus peores instintos.
¿Qué personajes te marcaron más de pequeño?
Muchos y variados: desde algunos parientes mayores que solían dibujar y me enseñaban música progresiva con sus portadas, estimulando mi fantasía y las ganas de dibujar, hasta personajes de series de televisión como Mazinger Z, Ultraman o Centella que luchando contra seres demoníacos cada cual mas estrafalario siempre se prestaron como excelentes modelos para recrearlos en mis primeros dibujos llenos de violencia.
¿Y qué acontecimientos (de la historia contemporánea) te han marcado ya de más mayor?
Nací en el año 1973 un poco antes del 11 de septiembre, crecí por lo tanto bajo una dictadura militar, de ahí en adelante, sea como testigo directo o indirecto y como ciudadano del mundo me he visto afectado emocionalmente y he sufrido una terrible impotencia frente acontecimientos brutales, como cuando más actualmente Estados Unidos invadió Irak comenzando una guerra cruel e injusta a pesar de la oposición de la mayoría de la gente y todas las enormes manifestaciones globales jamás vistas. Son muchas las injusticias que parecen no tener fin en este valle de sombras donde el orden criminal se impone, donde las fronteras cada vez están más blindadas mientras el dinero circula con toda libertad, donde la brecha social cada vez es mayor, cuando deportistas ganan millones por posar sonrientes con un par de zapatillas mientras en el tercer mundo niños trabajan como esclavos fabricándolas. Son muchas cosas para nombrarlas ahora. Todo esto es parte de la desilusión que anteriormente mencionaba detrás de mi obra.
¿Cómo ves la escena artística de tu país al nuestro?
Se relacionan, pero actúan a distinta escala. Barcelona, me atrevo a decir, podría llegar a ser un modelo cultural para las nuevas generaciones chilenas de diseñadores y artistas en general. Pero España tiene más que ofrecer a sus artistas y, a diferencia de Chile, no se encuentra aislada al fin del mundo, particularidad geográfica chilena, eso sí, que al parecer por alguna razón que no puedo explicar se ha prestado para engendrar artistas y poetas destacados. De todas maneras con las nuevas tecnologías y comunicaciones, esta distancia que parece poco estratégica se va acortando, y cada vez que viajo a Chile me encuentro con la sorpresa de que culturalmente tiene más cosas en común con España de lo que esperaba. Pero insisto, el problema es de escala. A pesar del desarrollo económico del que se jacta Chile, aun falta mucho desarrollo cultural.
¿Qué tienes preparado para próximamente?
Este año tengo varias exposiciones en distintas ciudades de Estados Unidos y Europa, entre las que destaca La luz de Jesús en Los Ángeles y la Roq la Rue de Seattle, entre otras. También algo importante en lo personal es el mural que voy a pintar en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, oportunidad emblemática, como chileno, en el que voy a retratar basándome en las fotografías de prensa a estudiantes secundarios, que protagonizaron protestas masivas por una educación más justa hace un año. En este mural estas nuevas generaciones gritan, saltan, tiran piedras, ponen barricadas, prenden fuego, no se sabe si celebran, están en un concierto o juegan a la revolución llenos de energía e idealismo.







