“El Diablo viste de Prada” conoce a “American Splendor” en esta sátira bienintencionada (si es que tal cosa existe) del Upper East Side neoyorquino.
Anne Hathaway tiene la culpa de que dos adalides del indie norteamericano como Shari Springer Berman y Robert Pulcini se hayan ganado muchos enemigos con su segundo largo de ficción: sin el arrollador éxito de “El Diablo viste de Prada”, no existiría “Diario de una niñera”. Así de simple. De todos modos, sería injusto quedarnos en la superficie y no admitir que los directores han realizado algo más sofisticado que el efímero producto para multisalas, por mucho que nos pese el gigantesco recuerdo de su “American Splendor”. Para empezar, se han traído con ellos a Paul Giamatti, que realiza aquí uno de sus trabajos más joviales (cada segundo que sale en pantalla es oro puro) y nos indica que no debemos tomarnos demasiado en serio esta fábula moderadamente cínica sobre el pez fuera del agua que descubre la crueldad chic del Nueva York más glamouroso. ¿Os suena, verdad? Ya decíamos que la sombra de Anne Hathaway es alargada: “Diario de una niñera” también está basada en una novela-testimonio, en este caso, escrita por dos ex niñeras de Manhattan que ven en su hipotética antigua jefa (a la que llaman Mrs. X) a su Miranda Priestly particular.
Aún no hemos mencionado el elemento que confirma a nuestra película de la semana como un digno placer culpable: hablamos, por supuesto, de Scarlett Johansson, actriz dotada de un carisma tal que no necesita esforzarse demasiado para brillar con luz propia. Su Annie Braddock responde al arquetipo de joven universitaria que acepta cuidar al hijo de la pérfida Mrs. X (Laura Linney), mete varias veces la pata y se enamora del Interés Romántico de la función (en este caso, Chris Evans). Nada que no hayamos visto ya, pero es muy difícil resistirse a estas escenas de la lucha de clases, a su elegante diseño de producción y a su singular protagonista. Muy, muy difícil.
Dando una vuelta por ahí me topé con este trío japones. En su Space definen su música como electro pop jazz. Sí, tiene un poco de todo pero todo con los sonidos de los videojuegos de los ochentas, los vídeos tienen la misma estética y son lo más. Escogimos la mejor canción de su mejor disco. Que se diviertan.
Se acaba el año y muchas son las revistas, las webs y canales de televisión que comienzan a hacer sus listas sobre lo mejor de este 2007. Aquí como no queremos ser menos también haremos una, pero con su ayuda claro.
Esta claro que casi todos los discos que han aparecido en este espacio a lo largo del año como “discos de la semana” están nominados, digo casi por razones más que obvias (Mando Diao, Kate Nash, etc.). Pero aunque ya son bastantes los discos aparecidos por aquí, por cuestiones de tiempo nos hemos dejado unas cuantas joyitas sin mencionar. Así que a partir de ahora, y hasta que acabe el año, iremos mencionando a todos esos discos que han significado algo este 2007, como siempre lo haremos de tres en tres. Pueden comenzar a votar.
KLAXONS
Myths of the Near Future (Geffen / Polydor)
Sin que fueran los primeros, o los más divertidos, o para hablar claro, los mejores de toda esta historia llamada new rave, los Klaxons se convirtieron en el estandarte de este movimiento gracias a temas tan contundentes y adictivos como “Golden skans” o “Atlantis to interzone”. El principio de año fue suyo, así que como al Cesar lo que es del Cesar, el debut del trío londinense merece estar en toda lista que se precie.
POP LEVI
The Return to Form Black Magick Party (Counter / Ninja tune)
Algunos conocían a Pop Levi por sus colaboraciones con Ladytron, pero ahora lo deberán conocer como el héroe glam del presente siglo. De ambas cosas te das cuenta con tan solo una escucha. Después de que por nuestros oídos pasen “Sugar assault me”, “Blue honey”, “Pick me up uppercut” y “Dollar bill rock” podemos decir bien alto y sin temor a equivocarnos, un nuevo T. Rex ha nacido.
PATRICK WOLF
The magic position (Loog)
“Lycanthropy”, su disco debut no fue santo de devoción, en gran parte ayudó ese concierto mediocre que dio en el Apolo para presentarlo. Volvió para el extinto CMYK con “Wind and wires” bajo el brazo y eso ya fue otra cosa, así que la salida de “The magic position” estaba marcada en roja en el calendario y Patrick no defraudó. Su tercer trabajo es el mejor, y con diferencia, ya solo escuchar el tema que da nombre al disco es una gozada. Un álbum por que despide alegría y magia y que ayudó a darle colorido a este año.
Hay ciudades que tienen su novela. Uno piensa en París al leer Balzac, en Nueva York al leer a Paul Auster, en Barcelona al leer a Marsé. Pero también hay calles y plazas con su curriculum literario propio. ¿Podrá ser este el caso de la calle Retorno 201, en la Unidad Modelo de Iztapalapa, una de las dieciséis delegaciones en las que se divide el Distrito Federal de México?
Con el título de “Retorno 201”, la editorial Páginas de Espuma ha publicado a Guillermo Arriaga (México, 1958). Posiblemente algún lector cinéfilo de Kultura Urbana reconoce en este nombre al guionista de “Amores perros”, “21 gramos”, “Babel” y “Los tres entierros de Melquíades Estrada”. Si uno quisiera leer al Arriaga más actual no empezaría por esta colección de once cuentos, que escribió hace veinte años aunque dio a la imprenta más tarde, sinó por títulos más recientes como “Escuadrón Guillotina” o “Un dulce olor a muerte” (Debate), y “El búfalo de la noche” (Espasa Calpe). Pero, para quien aún no el conozca como escritor, empezar por estas historias breves es un buen aperitivo que le hará desistir o continuar con los platos fuertes. En “Retorno 201”, la calle en donde creció el autor, están en embrión su temática y su estilo, además de que como piezas breves también anuncian la estructura episódica de sus historias más largas.
Arriaga, es un tipo duro que se define como un cazador que escribe, como un tipo que por defenderse del ambiente en el que creció quiso ser boxeador, o futbolista. Por su aspecto, él podría ser uno de los tipos duros de sus películas. Habla de las calles, de las peleas, de la gente vapuleada por los puños y por la vida, habla del amor, del sexo y de la muerte, sobre todo de la muerte. Arriaga es de los que creen que hay poesía en la basura y belleza en el horror. Algunos de sus cuentos hacen temer que no haya paz en la violencia jamás pero algún jirón de ternura cuelga de sus frases. Recomiendo como ejercicio interesante tratar de encontrarlo al leer “Retorno 201”. El que lo encuentre no ganará ningún viaje de tercera a Varadero, ni un reloj de imitación pero puede que se lleve el premio más gordo: aproximarse unos instantes al pasar de la vida en un rincón de México.
Un fragmento como pista:
Aquella noche regresó tarde. Yo dormía. Tocó suavemente la puerta y entró sin darme oportunidad de contestar a su llamado. Se sentó en el borde de la cama y me tomó de la mano. “No vale la pena reclamar –dijo apaciblemente– vale más comprender.” Su cuerpo no cargaba con el aroma del enemigo. Me besó en la frente y salió. Lloré: ya no me importaba entender su infidelidad, sino explicar su odio. A partir de aquel día el semen ajeno se hizo parte de su olor, como si fuera una fragancia que partiera naturalmente de ella. Sin embargo, jamás faltó una noche a casa, ni mencionó la posibilidad de dejarme, y se hizo costumbre que me besara en la frente al llegar por la noche.
Ya empiezan a haber casi tantos gadgets para la Wii como para el iPod, aquí tienen uno que hará feliz a más de uno.
Vaya mes que ha vivido la Wii. Primero Samus confirmó que la nueva consola de Nintendo estaba que ni pintada para ella con “Metroid Prime 3: Corruption”. Después le llegó el turno al fontanero más famoso de la historia que ha conseguido que su nueva aventura “Super Mario Galaxy” sea ya considerada como la mejor de todos los tiempos. Ahí no voy a entrar porque aún no lo he jugado. Y mientras todos se frotan las manos esperando a “Super Smash Bros. Brawl” y el “Pro Evolution Soccer 2008″, nos llega esta imagen que nos roba un suspiro largo y profundo. La Wii Light Sword que hace que más de uno empiece a sudar frío de la impaciencia por que salga ya a la venta el esperadísimo “Lego Star Wars” para la Wii. Con 23.49 euros nos hacemos con ella. No es nada en comparación con el placer de usarla.
Dos conciertos obligados en dos noches consecutivas: los efluvios folk y neohippies de Devendra Banhart y los desvaríos operísticos hiphoperos de las hermanitas Cassidy. Menuda pandilla de excéntricos, aunque en eso las CocoRosie ganan por goleada. Esas pintas, por favor. El suyo fue un concierto sold out que llevó a los presentes a una especie de éxtasis colectivo.
El jueves 22 en el Apolo, tan solo unos minutos antes de que Devendra y su banda saltaran al escenario para presentar el gran “Smokey rolls down thunder canyon”, un olor a incienso comenzó a inundar la sala, no podía ser de otra manera. Quienes estuvieron hace un par de años en La Paloma notaron un par de diferencias. En esta ocasión a Banhart se le notaba más relajado y divertido, y además esta vez sí que habló en castellano. Y vaya si habló, no paró de contar historias, que si el nombre de su banda, que sus viajes, que qué canción queríamos escuchar… Y una vez más hizo feliz a alguien dándole la oportunidad de tocar un tema con su guitarra. Devendra nos enamoró con “At the hope”, nos hizo bailar con “Carmencita”, reír con “Samba vexillographica”, nos dejó boquiabiertos con “Seahorse” y volvió loco al personal con esa versión de “Chinese children” y “I feel just like a child”.
Al siguiente día le llegaba el turno a las hermanísimas indie por exelencia. CocoRosie dieron un show sencillo, a veces bello y a veces divertido en el que dieron un repaso a sus tres discos, pero sobre todo defendieron su muy criticado último trabajo “The adventures of Ghosthorse and Stillborn” que en directo suena sensacional. Aunque muchos nos quedamos con los sonidos más tiernos en temas mágicos como “Terrible angels”, “Not for sale” y “Beautiful boyz”, que aunque no contaba con la impresionante voz de Anthony sonaba que te derretía el alma.
Los directores Jaume Balagueró y Paco Plaza consiguen que les perdonemos “OT: La película” (2002) con su segundo trabajo conjunto, una brutal cinta de muertos vivientes.
En honor a la verdad, Danny Boyle se apuntó antes el tanto: su “28 días después” (2002) fue la primera película de zombis (¡bueno, de infectados!) que intuyó la sensación de inmediatez e incomodidad que el vídeo digital de alta calidad podría aportar al subgénero. Sin embargo, “[REC]” supone un paso más allá en lo que a falso hiperrealismo se refiere: la película adopta la forma de reportaje televisivo, modelo “España directo”, en el que una joven periodista (Manuela Velasco) y su equipo de grabación acompañan a los bomberos de Barcelona en su jornada habitual de trabajo. Las cosas no tardarán en tomar un sorprendente giro hacia el horror, en el que los ecos de la seminal “The Blair witch project” (1999) se combinan con una atmósfera agobiante que remite a videojuegos de survival horor tan notables como “Silent hill” o el último “Resident evil”.
Balagueró y Plaza, antiguas jóvenes promesas del terror español que han acabado teniendo carreras llenas de altibajos, consiguen volver a ganarse el favor del aficionado de manera espectacular: su “[REC]” puede convertirse en el sleeper de la temporada, en una de esas propuestas que surgen de la nada para morder directamente en la yugular del gran público. Su atrevida y eficaz estrategia de hermanar la telerrealidad con el horror se enmarca dentro de una novísima corriente que tendría en la inminente “Cloverfield” (misteriosa producción de JJ Abrams) su ejemplo más destacado. No obstante, “[REC]” no es una obra de encargo que se apunte al carro de este hiperrealismo apocalíptico, sino una sincera cinta de terror sin pretensiones, la obra de dos amantes del género que saben que la serie B siempre ha sido la primera en detectar los miedos y patologías de la sociedad. En otras palabras, que ya iba siendo hora de poder ver una peli de terror razonablemente innovadora, carente de cualquier tipo de coartada moral/intelectual y, por supuesto, plagada de buenos sustos.
Los Daft Punk han vuelto. Ahí están Digitalism, Justice y Midnight Juggernauts triunfando en las pistas de baile con un sonido que irremediablemente nos lleva a pensar en el sonido del dúo. Así que ni cortos ni perezosos los franceses, a falta de editar un nuevo álbum, tratan de sacar tajada con un directo, estupendo, todo hay que decirlo, grabado en París. Qué bueno volver a escuchar “Around the world” y ser cool al mismo tiempo.
THE KILLERS
Sawdust (Island)
Grande, sí, fue grande “Hot fuss”, hits enormes donde los haya hacían pensar a más de un inocente que estábamos ante el nacimiento de una banda gigantesca. Pero llegó “Sam’s Town”, mediocre, aburrido y soso. Ahora los de Las Vegas nos entregan un álbum en el que recopilan algunas caras b y rarezas. Solo para fans, aunque hay un tema con Lou Reed y una versión de “Shadowplay” de Joy DIvision. Vosotros veréis.
THE RAVEONETTES
Lust, lust,lust (Fierce Panda)
No todo es revisar al pasado esta semana, también tenemos el esperado tercer trabajo del dúo danés The Raveonettes “Lust, lust, lust”. Ya se erigieron como una de las bandas a las que tener en cuenta con “Whip it on”, pero sobre todo con el fabuloso “Pretty in black”; con este nuevo álbum se superan para beneplácito de sus no pocos seguidores, que se pasarán las próximas semanas escuchando una y otra vez “Blush” y “Dead sound”.
Tras un funesto periodo en el que hemos visto como los grandes grupos de comunicación han fagocitado las antiguas editoriales independientes, las nuevas tecnologías han propiciado el nacimiento de pequeñas empresas editoriales que basan su negocio en los pequeños tirajes o en las temáticas muy concretas. No sé si nos podemos poner a tirar cohetes pero menos da una piedra y pedregoso es el camino para estos Quijotes de la imprenta moderna. Pero echar una ojeada sus catálogos no es tiempo perdido. Hagamos la prueba con cuatro de ellas: Editorial Minúscula, Morsa, Pepitas de calabaza, Thule.
Editorial MinúsculaNace en el 2000 dirigida por Valeria Bergalli y desde entonces empuja con éxito tres colecciones: Ensayos y novelas de la Europa central en Alexanderplatz, biografías y autobiografías en Con vuelta de hoja y Paisajes narrados es una de las colecciones de la editorial que más alegrías nos ha dado en forma de viajes por el tiempo y el espacio. “México” de Emilio Cecchi es uno de los emocionantes últimos títulos que nos lleva a la California y el México de los años 30.
Morsa, que combina literatura e ilustración para adultos, también nace en el 2000 y lo mejor para que veamos como nació es conectarnos aquí donde el dibujante Juanjo Sáez lo explica con exquisita sencillez. “Buenos tiempos para la muerte”, del propio Sáez y “53 noches con Lula” de Juano Díaz y Lourdes Santos fueron sus dos primeros y minúsculos volúmenes. “La noche de América agonizante”de Curtis Garland, pseudónimo de Juan Gallardo Muñoz, es la última y más estrafalaria apuesta que recupera una verdadera pulp fiction. Pronto amenazan con una nueva entrega de Sáez.
Pepitas de calabazaUna aventura editorial en Logroño no es ninguna broma. A mí me hizo gracia ver mi nombre en el membrete de una editorial. Dos de las novedades publicadas por esta editorial valientemente ácrata son “H”, de Eugenio Castro, miembro del Grupo Surrealista de Madrid, y “¿Chusma?”, de Alèssi Dell’Umbria, escrito a propósito de la quiebra del vínculo social, el final de la integración y la revuelta del otoño de 2005 en Francia. Y es verdad. La avalancha de libros sobre la guerra civil española puede llevarnos a un empacho de memoria histórica. Eso no sucedería si esos libros fueran como “Del amor, la guerra y la revolución”, las memorias Bruno Salvadori, joven y animoso miembro de la columna Durruti, que nos sabe hablar tanto los momentos de lucha como de los de amor. Una recomendación de última tinta: “Memorias de un señor bajito” firmado por uno de los guionistas más celebrados del cine español: Rafael Azcona. Un sentido de humor enorme, personal e intransferible, de un señor de Logroño.
ThuleUna editorial que trabaja para lo pequeño en todos los sentidos, cuentos para locos bajitos y para sus padres, pequeños formatos, microrelatos etc. y etc. Como su nombre, tomado de la Isla de Thule, pretende ser “la última isla en los confines del mundo editorial”. Su colección MicroMundos cuenta entre sus títulos con una verdadera joya de la literatura española del exilio, “Crímenes ejemplares” (1956) de Max Aub. Otras colecciones Trampantojo, La vida breve y Fuera de órbita. Puestos a ser originales son capaces de “fabricar” libros impermeables con materiales sintéticos, imprimir en tinta plateada sobre páginas negras como en el caso de “Crímenes ejemplares” o recuperar una rareza de 1910, “El libro inclinado” de Peter Newell encuadernado en diagonal.
¿Puede haber algo más grande que mezclar “Se7en” de David Fincher y “15 Steps”, el tema que abre “In Rainbows”? Obviamente no, siempre va a ser mejor encontrarte la cara de Tom Yorke cantándote que la cabeza de Gwyneth Paltrow llena de sangre. Más aún si pensamos que así Brad Pitt no le habría disparado en la cara a Kevin Spacey. Bueno, tal vez estoy exagerando, pero el vídeo es muy bueno.