¿Un cuento de hadas para adultos cultivados? Definitivamente, la taquilla norteamericana no supo cómo tomarse esta estimable adaptación cinematográfica del rico universo de Neil Gaiman: veamos qué tal le va en nuestro país.
Neil Gaiman, uno de los pocos guionistas de cómic actuales a los que podríamos aplicar el calificativo de autor, tiene una actitud muy diferente a la de su colega Alan Moore en cuanto a las películas basadas en su obra: en lugar de oponerse a ellas de manera furibunda, el creador de “The Sandman” prefiere implicarse activamente en el proceso. El problema es que, hasta ahora, ninguno de los dos ha conseguido una adaptación que les haga justicia del todo, aunque lo cierto es que Gaiman ha logrado resultados más estimables y, lógicamente, personales: tras la algo excesiva “MirrorMask”, ha estado muy pendiente del desarrollo de “Stardust”, una aparatosa fantasía inspirada en su excelente novela (ilustrada por Charless Vess), que nace con una clara voluntad de convertirse en película de culto.
“Stardust” no es la obra maestra que podría haber sido, pero eso no significa que estemos ante el fracaso que parece preludiar su carrera comercial en Estados Unidos. Dirigida por Matthew Vaughn (que, tras debutar con “Layer cake”, cambia las pistolas por los hechizos), este cuento de hadas repleto de humor negro logra aunar el sentido de la maravilla de clásicos como “La princesa prometida” con un tejido referencial que parece pensado para satisfacer al más exigente estudioso de literatura británica. En otras palabras: el público infantil no conectará con la modalidad de fantasía que propone “Stardust”, pero tampoco es un tostón. Para nada, porque el heterodoxo elenco (encabezado por un Robert De Niro que se divierte como nunca imitando a Jack Sparrow) y el talento visual de Vaughn convierten la experiencia en un estimulante, aunque algo fallido, viaje por el imaginario gaimaniano. Para los que supieron apreciar “El secreto de los hermanos Grimm”, de Terry Gilliam.



