Pues no, este libro no nos habla de los tradicionales iconos de la ambigüedad cinematográfica como Marlene Dietrich o Errol Flynn, de cómo Amenábar salió del armario con toda normalidad, ni de la proliferación y buena marcha de los festivales de Cine Gay-Lésbico. Todos ellos temas interesantes pero, por fortuna, estamos en un momento de madurez que ya exige trabajos de cierto calado específico como este de Eduardo Nabal.
BOYS DON’T CRY
Nabal, burgalés del 70, estudió Biblioteconomía y Documentación en la Universidad de Salamanca, además de Historia y Estética de la Cinematografía en la de Valladolid. A ese bagaje se le suma su experiencia de colaborador en publicaciones como Zero, Versión Original, Monográfico o Infogai. Tanto los estudios de perspectiva de género como la crítica cinematográfica han salido ganando con sus aportaciones, en especial las relacionadas con la teoría queer.
“El marica, la bruja y el armario” (Egales Editorial 2007) despliega un abanico que va del “bruja, más que bruja” al “maricón” como exabruptos explícitos y, lo que es más interesante, implícitos pero no verbalizados del cine actual rodado dentro o fuera de nuestras fronteras. Y lo más interesante, a veces esas expresiones no son pronunciadas por labios heteros. Seguir leyendo esta noticia
Recordando a los célebres anuncios de Mastercard diremos que este organizador de CDs cuesta poco más de 35 euros. Pero la cara que va a poner tu amigo a la que digas “Icky thump” y el organizador vaya directamente hacia donde colocaste el disco de los Stripes, no tiene precio. Aunque al ver que solo tiene espacio para 20 CDs ya es para pensarselo.
¿Un cuento de hadas para adultos cultivados? Definitivamente, la taquilla norteamericana no supo cómo tomarse esta estimable adaptación cinematográfica del rico universo de Neil Gaiman: veamos qué tal le va en nuestro país.
Neil Gaiman, uno de los pocos guionistas de cómic actuales a los que podríamos aplicar el calificativo de autor, tiene una actitud muy diferente a la de su colega Alan Moore en cuanto a las películas basadas en su obra: en lugar de oponerse a ellas de manera furibunda, el creador de “The Sandman” prefiere implicarse activamente en el proceso. El problema es que, hasta ahora, ninguno de los dos ha conseguido una adaptación que les haga justicia del todo, aunque lo cierto es que Gaiman ha logrado resultados más estimables y, lógicamente, personales: tras la algo excesiva “MirrorMask”, ha estado muy pendiente del desarrollo de “Stardust”, una aparatosa fantasía inspirada en su excelente novela (ilustrada por Charless Vess), que nace con una clara voluntad de convertirse en película de culto.
“Stardust” no es la obra maestra que podría haber sido, pero eso no significa que estemos ante el fracaso que parece preludiar su carrera comercial en Estados Unidos. Dirigida por Matthew Vaughn (que, tras debutar con “Layer cake”, cambia las pistolas por los hechizos), este cuento de hadas repleto de humor negro logra aunar el sentido de la maravilla de clásicos como “La princesa prometida” con un tejido referencial que parece pensado para satisfacer al más exigente estudioso de literatura británica. En otras palabras: el público infantil no conectará con la modalidad de fantasía que propone “Stardust”, pero tampoco es un tostón. Para nada, porque el heterodoxo elenco (encabezado por un Robert De Niro que se divierte como nunca imitando a Jack Sparrow) y el talento visual de Vaughn convierten la experiencia en un estimulante, aunque algo fallido, viaje por el imaginario gaimaniano. Para los que supieron apreciar “El secreto de los hermanos Grimm”, de Terry Gilliam.
Qué lejos queda ya 2002, qué lejos queda “Bring ‘em in” primer álbum de los suecos Mando Diao que ahora nos presentan su cuarto disco, que no hace más que miremos con lejanía y nostalgia ese debut lleno de temas rabiosos, energéticos, algunos hasta fabulosos. Ahí quedan “Sheepdog”, “Motown blood”, o la bella “Laurens cathedral”. En su segundo disco siguieron presentes esas guitarras poderosas y salvajes en temas como “Down in the past”. Pero los nórdicos comenzaron a bajar revoluciones, en “Ode to ochrasy” las canciones más destacadas eran “New boy” y “Ochrasy” dos canciones lentas. Las demás seguían teniendo ritmo pero ya no tanta actitud. Esa actitud y descaro de sus inicios, donde hasta se atrevían incluso a cargar contra sus compatriotas The Hives al más puro estilo oasiesco. “Never seen the Light of day” es un disco regular tirando a mediocre. Ya el video del primer sencillo hacía presagiar que la cosa no iría bien. “If i dont leave today, then I might be tomorrow” tema que seguramente no tendría cabida en los anteriores trabajos es de las creaciones audiovisuales más horrorosas que haya visto la MTV hace ya tiempo. Ojalá algún día vuelvan a donde empezaron. De momento yo me llevo la decepción del año.
SHE WANTS REVENGE
This is forever (Geffen)
Con Ian Curtis aún como máximo referente vuelven Justin Warfield y Adam 12, mejor conocidos como She Wants Revenge, con su segundo álbum “This is forever”. Esta vez el dúo de Los Ángeles nos entrega un trabajo más oscuro y sofisticado en el que se ve la gran influencia que ejerció la gira que hicieron con Depeche Mode. La portada ya es toda una declaración de intenciones, igual que la anterior pero cambiando los blancos por negros. Un ejercicio de sintetizadores y bajos profundos en ambientes misteriosos. Un verdadero regalo para los no pocos seguidores de Interpol y los Editors. Lo mejor de este disco es que a más escuchas más interesante parece, un gran logro, sí.
STARS
In our bedroom after the war (Arts & Crafts)
Pero no todos son decepciones o discos oscurillos esta semana. Qué mejor para alegrarnos estos días nublados que algo de pop cálido que es lo que nos propone la banda canadiense Stars con su ya cuarto disco. Temas románticos, cercanos e inocentes bellamente instrumentalizados. Destaca “The gohsts of genova heights” con ese sintetizador y esa voz que le da un aire ochentas pero con unas flautas y unas guitarras que nos acercan más a Belle & Sebastian. Un disco que si bien no nos cambiará la vida si nos robará un par de sonrisas ahora que empieza el frío.
Gómez. Rubén Gómez. Una marca emergente y todo un personaje. Tras los éxitos conseguidos en El Ego de Cibeles, quedamos con él para que nos hable de cómo empezó en todo esto de la moda y cómo ve su futuro más cercano.
Cuéntanos cómo fueron tus comienzos.
Estudié Historia del Arte y al acabar la carrera empecé el doctorado. Pero a los dos años decidí dejarlo y venirme a Madrid para estudiar moda en el Instituto Europeo di Design. A partir de entonces empecé a conocer gente y a no parar de trabajar.
¿Fue entonces cuando conociste a Antonio Alvarado?
Sí, Antonio estaba buscando asistente y apareció por el IED. Allí nos conocimos y sin acabar la carrera me sacó de la escuela para que fuera su asistente. Así empecé realmente en el mundo de la moda. Estuve con Antonio durante tres colecciones y la experiencia fue increíble. Decir que Antonio es un diseñador de la movida, con todo lo que conlleva eso. La movida fue extrema y trabajar con él también lo es. He aprendido mucho de Antonio tanto de moda como a nivel personal. Me ha enseñado la parte más humana de la moda. Seguir leyendo esta noticia
Cita ineludible en Barcelona para todos los amantes de la música negra en su vertiente más alternativa. La primera edición de Gold Diggers ya está aquí. Un festival que se aleja del mainstream para centrarse en el groove más auténtico y emocionante. Cartel de lujo y muchas horas por delante para reventar la pista de baile. El 25 de octubre en la sala Apolo y en La 2.
Atentos: Andy Smith (Portishead) fomando equipo con Eddie Piller (Acid Jazz) y KebDarge, Soul Jazz Soundsystem, Allan Skov, Flowdynamics, y los directos de Sweet Vandals y Roots Mama. Entre los DJs locales, MrWakanda, C-Zar, Harry Callahan, Eneida Fever y Roger C. Una noche estupenda para revivir el auténtico espíritu soul y funk de los 60 y 70.
A simple vista parece un móvil mono, como teléfono podríamos decir que es tribanda, que tiene lector de tarjetas microSD y una pantalla de 2,4 pulgadas.
Pero lo que hace de este dispositivo uno especial es su cámara de 5 megapíxeles, su zoom óptico de 3x, autofocus, flash de xenón, estabilizador de imágenes y modo reducción de ojos rojos. Pero ahí no queda la cosa, también cuenta con tecnología PictBridge que nos permite impresión directa a través de conexión Bluetooth o USB 2.O. O sea que este nuevo dispositivo de Samsung es más bien una cámara de fotos con la podemos hablar por teléfono que un móvil con cámara. Que parece ser lo mismo pero no es igual.
Aún estábamos fascinados con los conejos Play-Doh y Sony saca un nuevo anuncio. Pregunta ¿cuántos carretes de hilo habrán necesitado para cubrir esa parte de la pirámide? Respuesta, ¿acaso importa cuando el resultado es tan bello? Por cierto, de todos los anuncios de Bravia que existen, ¿con cuál os quedáis?
Michael Caine y Jude Law juegan una peligrosa partida de ajedrez en un remake notable e increíblemente respetuoso con la inteligencia del espectador: definitivamente, Mankiewicz NO se está revolviendo en su tumba
No es casual que esta película de falsas apariencias y pulsiones subterráneas esté plagada de cámaras de seguridad, visores nocturnos y demás parafernalia de vigilancia tecnológica: el espectador casi siente que está espiando las actividades secretas de dos personajes que, en un escenario sumamente minimalista, ejecutan una danza ritual movida siempre entre los extremos del deseo y la humillación. Sin duda, Caine es el que se lleva la parte del león al volver sobre “La huella” sin que parezca que lo está haciendo, aunque eso no significa que Law (contenido cuando debe ser contenido, excesivo cuando debe ser excesivo) no esté a la altura de las circunstancias. Ambos consiguen que este compacto remake esté recorrido por una intensidad actoral casi electrizante: aunque ya conozcamos los ases que la trama se guarda en la manga, es un placer ver la elegancia con la que sus intérpretes ayudan a colocarlos sobre la mesa.
“La huella” es un juego de dos, pero no sólo frente a las cámaras (Caine y Law), sino también detrás de ellas: tanto el director Kenneth Branagh como el guionista de lujo Harold Pinter han sabido enfrentarse a un clásico de manera harto inteligente. El primero, mediante una puesta en escena brillantemente cerebral, que coloca a sus personajes en un espacio aséptico y esencializado, en contraste con el exceso ornamental del filme de 1972, y rehuye toda acusación de teatralidad (esto es puro cine). El segundo, con una aproximación personalísima a la obra original de Anthony Shaffer, a la que le añade un tercer acto que, quizá, sea al mismo tiempo lo más atrevido y lo más acertado de la función. Es una pena no poder comentar más a fondo los secretos de esta nueva versión, pero hacerlo sería lastimar su factor sorpresa: lo mejor es ir a verla sin miedo, que no todas las semanas se estrenan películas que nos traten con tanto respeto y nos hagan sentir menos estúpidos.
Capcom ha sorprendido durante la Capcom Gamer’s Day con este trailer de Street Fighter IV. Poco se sabe de cómo será al final este nuevo videojuego de la saga más importante en lo que a juegos de lucha se refiere. Pero al ver el vídeo no podemos sino frotarnos las manos, ya que tiene una pinta estupenda. Tampoco se sabe para qué consolas estará disponible. De momento disfruten viendo la batalla entre dos de nuestros héroes favoritos, Ryu y Ken. Qué bueno verlos de vuelta.