Sí, están ustedes leyendo bien. Custo, que hasta ahora ha venido siendo una firma más bien minifaldera, con esas minifaldas casi imposibles, con esos minivestidos tan monos que tanto se llevan hoy en día, presentó en Nueva York la semana pasada lo que resulta una absoluta novedad: un puñado de vestidos que lucen escote pero esconden las piernas y llegan en muchos casos hasta el suelo. Elegantes y sexys. Sofisticación con cierto toque setentas para noches de glamour.
Ego de Cibeles, que empezó siendo el hijo pequeño de la pasarela, se ha consolidado en esta cuarta edición como su hermano mayor. Diez diseñadores jóvenes, aunque sobradamente preparados, mostraron sus colecciones el pasado viernes en la sala Alcalá 31.
El pistoletazo de salida lo dio Beachcouture con una colección basada en líneas andróginas, con cortes clásicos y depurados. Un primer desfile en el que las modelos, envueltas en siluetas voluminosas, recorrieron la pasarela al ritmo de la música.
María Escoté hizo que los presentes volviésemos a principios de los 90 con una colección divertida, llena de color y con claros guiños al mundo del cómic. Prendas con un aire retrofuturista que recuerdan a una azafata de trasbordador espacial. Los complementos tuvieron un protagonismo especial: bolsos y zapatos de Spiderman y Barbie. Lo más de lo más.
La mañana siguió con Gemma Degara, barcelonesa y primeriza en Ego. Su colección inspirada en bosques encantados y hadas gustó bastante. Siluetas vaporosas, minivestidos de algodón, transparencias… todo muy blanco con algún toque flúor.
El punto final a la mañana lo puso Juanmabyelcuco, diseñador veterano en Ego. Un desfile muy esperado que no nos defraudó. Tejidos brillantes para la noche pero que se llevan de día. Colores oscuros rotos con detalles dorados como cremalleras, botones y cinturones. Pliegues que proporcionan volumen y dotan cada prenda de un valor especial. Seguir leyendo esta noticia
Que sí, que la guitarra de Guitar Hero es pequeña. Pues no eres el único que lo pensaba, los de Art Guitar se dieron cuenta de ello y transformaron una guitarra Peavey en una para poder jugar el famoso videojuego. Fuera cuerdas, añadir los botones y ya está, a jugar. Eso sí, el precio es algo heavy, 399 dólares. Pero, venga, que está ilustrada con los fabulosos Kiss. ¿No cuela? ¿Y si les digo que solo está disponible para la versión de Playstation 2? ¿Menos? Pues vaya que son exigentes.
El verano se acaba y Barcelona parece que se anima. El sábado pasado en el Naumon, el barco de La Fura dels Baus anclado frente al Imax, se celebró la primera fiesta Globo. Un proyecto que promete intercambios musicales entre Barcelona y diferentes países.
Suecia fue el primer país invitado con actuaciones de reSet Sakrecoer, Slagsmälsklubben y Smüd. Pero en pleno Día de la Independencia de México se coló también en el cartel un freaky de cuidado, Silverio. Para pasmo de algunos de los suecos que había por allí, cabría decir. Miembro del colectivo Nuevos Ricos, este pirado de Chimpancingo puso el local patas arriba con su electro-surf-hard-rock que caldeó el ambiente hasta temperaturas insoportables. Por lo demás muy buen rollo, buena música, pintas chulas y bebida barata, que siempre es de agradecer. La próxima cita, el sábado que viene. Esta vez con bandas francesas, Cmidi y Eat_Rabbit entre otras.
Es posible que pase a la historia como la película en la que John Travolta interpretó a una mujer gorda, pero esta inteligente versión del clásico de John Waters es bastante más que eso.
Quién le iba a decir al autor de “Multiple Maniacs” (1970) que, algún día, su obra iba a ser objeto de prestigiosas versiones teatrales y remakes estelares. De todos modos, la verdadera sorpresa no es que John Waters ya sea un cineasta de reconocido prestigio (al fin y al cabo, su descomunal talento no iba a pasar desapercibido por siempre), sino que la nueva versión de “Hairspray” no sólo no supone una devaluación con respecto al original, sino que está francamente bien. Al igual que “Los productores” (1968), la primera cinta con sensibilidad más o menos mainstream del maestro Waters fue transformada en musical para Broadway, arrasó en los Tony y se perfiló como candidata a una versión cinematográfica que bebiera más del libreto de Marc Shaiman y Scott Wittman que de la película que lo inspiró en primer lugar. Por suerte, el “Hairspray” de 2007 no es simplemente una versión filmada y encorsetada de la obra de teatro (como le ocurría a “Los productores” de 2005), sino cine puro: un luminoso musical que aúna sensibilidad bizarra con nostalgia sesentera, un perfecto artefacto pop que no renuncia a abordar temas peliagudos con una sensibilidad muy parecida a la del filme original.
Una de las frases de promoción del “Hairspray” de Waters era: “It’s way beyond Grease!”. Por tanto, no deja de resultar curioso que sea precisamente John Travolta quien se haya calzado las gigantescas ropas que vistió Divine en 1988 (en la que sería su última película): él es el principal reclamo de un reparto espectacular, en el que el icono preadolescente Zac Efron se da la mano con la sensualidad madura de Michelle Pfeiffer, y un gigantesco Christopher Walken tiene la oportunidad de repetir sus antológicos bailes para el videoclip “Weapon of choice”, de Fatboy Slim. De todos modos, la verdadera estrella de la función es la debutante Nikki Blonsky, una presencia radiante que justifica, por sí sola, la existencia de este remake vitalista y lleno de ritmo loco.
Éxito total de las nuevas fiestas que Geej, responsable de la web icanteachyouhowtodoit.com viene haciendo los jueves de este mes en el Sweet Café de Barcelona. Blow Up se llaman.
Con el Club 13 cerrado, y a falta de que Silvia Prada empiece su nueva aventura en la sala 2 del Apolo a finales de mes, Club Tropicana lleva por nombre y pinta estupendo, las citas nocturas de los jueves en Barcelona pasan ahora por el local de la calle Casanova. Geej, chico polifacético donde los haya, no se pone solo tras los platos, también saca de paseo su cámara para captar esas instantáneas que le han hecho tan popular a él como a su site.
Aquí van unas cuantas fotos del pasado jueves. Los próximos 20 y 27 más.
Apple aprieta fuerte, primero fue la presentación de su nuevo sistema operativo Leopard, después los nuevos iMacs, y ahora presenta los nuevos iPods, los reyes de reyes de los reproductores de mp3 (y vídeos y fotos).
Para empezar presentaron el esperadísimo iPod Touch, que viene a ser un iPhone sin teléfono. Con su pantalla táctil de 3,5 pulgadas puedes navegar a través de Safari gracias a su conexión Wi-Fi. También podrás comprar canciones vía iTunes Wi-Fi Music Store desde el propio iPod Touch. Lo podemos encontrar en dos versiones, de 8 y 16 gigas a un precio de 289 y 389 euros en varios colores, negro, rosa, verde, aluminio y azul pastel.
Otra de las grandes novedades fue el renovado iPod Nano que ha cambiado no solo de apariencia física, si no que también ha modificado su interfaz y sus capacidades. Gracias a su nuevo diseño, ahora más bajito y regordete, por fin es capaz de reproducir vídeos. Y ha rebajado su precio, el de 4 gigas pasa a costar 139 euros y el de 8, 189. Y como el de toda la vida no podía ser menos cambia de diseño, de capacidad, de precio y de nombre: ahora se le conoce como el iPod Classic. Nos podemos hacer con uno de 80 gigas por 239 euros y uno nuevo con la friolera de 160 gigas por 339. Al igual que el Nano, el Classic cambia de interfaz. Lo podemos comprar en nego y en color aluminio y ahora es más delgado, una joya.
Por su parte el Shuffle estrena colores y el iPhone ve rebajado su precio en 200 dólares, veremos si esa rebaja también se hace efectiva cuando por fin llegue a nuestro país. Yo me quedo con el Classic por su gran capacidad, ¿y vosotros?
Jóvenes de vacaciones en lugares inhóspitos y pueblerinos psicópatas: ¿alguna vez nos cansaremos de esta armoniosa combinación? Si está ejecutada con la eficaz contundencia de “Wolf Creek”, parece que la respuesta es no.
Estrenada en su Australia natal hace algo más de dos años, la ópera prima del director Greg McLean nos ha llegado con cierto halo de obra revolucionaria del género, cuando lo cierto es que se trata simplemente de un buen slasher que no pretende otra cosa que hacérnoslo pasar muy mal durante sus 99 angustiosos minutos. Pero que nadie piense que eso es poco, porque no lo es en absoluto: McLean logra que los paisajes australianos nos recuerden poderosamente a esa América profunda de “La matanza de Texas”, donde siempre existía la sensación de que cualquier cosa horrible y demencial estaba a punto de pasar, donde las carreteras desiertas solían acabar regadas de sangre, donde ingenuos adolescentes de ciudad conocían la cara oculta de la hospitalidad provinciana. Sólo por recuperar la brutal suciedad de ese terror de la vieja escuela, “Wolf Creek” merece ser tenida muy en cuenta.
Al igual que Tobe Hopper, McLean se inspira en un suceso real para articular una pesadilla en la que el veterano actor australiano John Jarratt ejerce de memorable (e inquietante) hombre del saco: el juego de torturas y persecuciones que establece con sus tres jóvenes víctimas es de los que le pegan a uno al asiento, aunque los aficionados al terror no descubrirán nada nuevo ni excesivamente original. Con todo, ¿quién se puede negar a pasar un rato de muerte en la zona más escalofriante de las antípodas?
Los canadienses The New Pornographers están de vuelta. Capitaneados por A.C. Newman, el sexteto nos entrega el que es ya su cuarto disco de estudio. “Challengers” es de nuevo un ejercicio de obras pop directas y frescas, si bien no es tan saltable, que no bailable, como su predecesor “Twin cinema”, sí que comparte con él, como con el resto, esos escenarios amables y divertidos que nos invitan a tararear cada uno de sus temas mientras movemos las caderas con una sonrisa. Un punto por debajo de sus anteriores trabajos, lo que no significa que no se merezca una escucha. De hecho, en la tienda de iTunes solo ha perdido media estrellita, pero es que “Twin cinema” tenía cuatro y medio de cinco.
HARD-FI
Once upon a time in the west (Atlantic)
Fue hace ya un par de años cuando apareció Hard-Fi. Y a diferencia de otras bandas que se apuntaron al sonido Joy Division, la banda de Richard Archer nos recordaba más a The Clash, The Smiths y The Jam mientras ponían a baliar al Reino Unido con un debut tan estupendo como “Stars of CCTV” (“Hard to beat” y “Cash machine” entre otros hits). Así que Archer y compañía se han tenido que enfrentar a la difícil papeleta que siempre representa un segundo álbum. Para nuestra suerte “Once upon a time in the west” está a la altura de su debut, para muestra ahí están “We need love”, “I close my eyes” y “Little angel. Esperemos que ahora se les haga un poco más de caso por estos lares, se lo merecen.
THE ALIENS
Astronomy for dogs (Pet Rock / EMI)
Empiezan a sonar los primeros acordes del disco debut de los Aliens, “Astronomy for dogs” y ya te estás dando cuenta de que este disco será sin duda de lo mejor que escucharás a lo largo del año. Aunque este es su primer álbum, estos alienígenas no son ningunos novatos. Los tres fueron miembros de Beta Band y ahora nos entregan un trabajo de psicodelia que de la mano de temas como “Seetting sun” y “Robot man”, por mencionar un par, nos transporta a aquellos maravillosos sesentas en los que el mundo flipaba con Syd Barret. O nos lleva con “Tomorrow” a paisajes visitados anteriormente por los Zombies y los Beach Boys. O nos hace bailar con “Rox”, el tema que aún está intentando escribir Kasabian.
Los fans de “La guerra de las galaxias” van a babear con esto. La compañia japonesa Nikkor tiene al robot más famoso de la historia en dos versiones, ¿con cuál quedarse?
Eso depende de tu bolsillo. El primer R2 mide poco más de medio metro, tiene un dock para iPod, altavoces de 20 watts, lector de DVD VCD, SVCD, MP3, WMA, DivX, MP4 y JPEG y un proyector que simula una pantalla de ochenta pulgadas. Hace todos los sonidos del original y se mueve igual. Lo podrás controlar gracias a su mando que tiene la forma del legendario Halcón Milenario. También tiene entradas para que conectes cualquier consola, así como entradas USB y de tarjetas SD. El precio de esta monada son poco más de 2.500 dólares.
Si no te convence este precio, puedes quedarte con el pequeñito que también se mueve y hace ruido. Este funciona como webcam, así que lo puedes usar para espiar a tus compañeros de piso y de paso descubrir si te roban las cervezas. Viene con un sable de luz que es a la vez mando a distancia y teléfono para utilizar con el Skype. Y todo esto por 300 dólares. Con tan solo verlos en acción querrás tenerlos en casa. Yo de momento jugaré esta semana al euromillón por si hay suerte y me hago con los dos.