
Quentin Tarantino ha alcanzado un momento de éxtasis creativo en el que su casi inabarcable universo referencial ya le permite incluso citarse a sí mismo con la confianza de un maestro.
Es posible que su “Death Proof” sea considerada como una obra menor (básicamente, porque forma parte, junto con “Planet Terror”, del proyecto “Grindhouse”), pero no hay nada más lejos de la verdad: su magistral tributo al cine slasher y a la serie Z motorizada de los 70 no es un divertimento intrascendente, sino una obra definitiva que contiene todas las claves secretas de su cine, amén de la prolongación de esa oda a lo femenino que ya inició en 2003 con “Kill Bill”. En otras palabras: Tarantino ha invocado el espíritu grindhouse para ponerse reflexivo, para realizar uno de sus trabajos más personales.
Protagonizada por el gigantesco Kurt Russell (especialista en bordar personajes increíblemente carismáticos, ya sean héroes o, en este caso, psicópatas con perversiones sexuales casi ballardianas), “Death Proof” pisa a fondo desde el minuto uno para regalarnos un coreográfico recital de diálogos perfectos y persecuciones al límite, en el que Tarantino (con un control absoluto del tiempo cinematográfico, que se encuentra a medio camino entre Leone y Godard) se reinventa a sí mismo a través de sus ocho chicas. Orgiástica y excesiva como una carrera de bólidos trucados, nuestra película de la semana es tan buena que hace falta experimentarla para saber de verdad lo que se siente: el equivalente cinéfago de un orgasmo a 200 kilómetros por hora.



Septiembre 1st, 2007 - 16:51
Menuda chorrada de crítica.
Septiembre 19th, 2007 - 15:45
Tu critica es tan buena como la peli, de lo mejor de Tarantino, y yo personalmente no soy fan… Pero lo pase genial en el cine, sobre todo con el final.
Noviembre 12th, 2007 - 6:53
S GENIAL;)