Los hermanos Wachowski conjugan pasado (el candoroso anime “Meteoro”) y futuro en la superproducción más fascinante y radical del verano cinematográfico: la amarás o la odiarás, pero tienes que verla.
En “El castillo de Cagliostro” (1979), uno de los primeros largometrajes del maestro de la animación japonesa Hayao Miyazaki, una persecución de coches suponía un derroche de imaginación visual sin precedentes y, pese a estar calculada al milímetro, podía tener la misma energía que una enloquecida jam session. No es casual que los Wachowski hayan acudido a ella a la hora de configurar las influencias rectoras del complejo, casi inabarcable universo de su “Speed Racer”, en el que las claves estéticas y conceptuales del anime se alían con la lógica del cine de acción (modelo Joel Silver) y los códigos rectores de los videojuegos de conducción más avanzados. El resultado es puro arte pop para la era del cine digital, tan caleidoscópico y excesivo como el “Moulin Rouge” de Baz Luhrmann, tan extraña y fascinante como un éxito de j-pop. Para entendernos, esta es una película en la que John Goodman le planta cara a un ninja, o en la que una Christina Ricci de deliciosas facciones manga pilota un helicóptero rosa chillón.
Apostar por un sentido del humor decididamente idiota (encarnado en el siempre eficaz dúo niño gordo + chimpancé) y llevar cada escena hacia el terreno del artificio sobreactuado son, entre otras muchas, algunas de las estrategias que utilizan los padres de “Matrix” para epatar a los espectadores carcamales, incapaces de aceptar el juego de un filme que define (de manera espectacular) el aquí y el ahora, el estado de cosas de una cultura occidental cada vez más fascinada por la oriental. Como “Beowulf” o “Casshern”, “Speed Racer” se abre paso a machetazos entre la frondosa jungla que nos separa de un cada vez más cercano cine del futuro, que le dará un nuevo sentido a la teoría del tren eléctrico de Orson Welles: para los Wachowski, el cine también puede ser un Scalextric supersónico y deslumbrante.
Primero fue Metal, luego Electric Youth! y ahora le toca el turno a la revista dirigida por David Vivirido y Francesco Sourigues.
Esta noche Hércules está de fiesta en el Tropicana y para la ocasión Silvia Prada se trae ni más ni menos que a Andrew Butler, el artífice de una de las sorpresas musicales más gratas de la temporada, Hercules & Love Affair. Junto a él subirá a la cabina su compañera en la banda Kim Ann Foxman, que además diseña unas joyas divinas que podéis ver aquí. Cita obligada si estás hoy en Barcelona. A partir de las 00,30h en La 2 del Apolo.
Si vives en Barcelona, si andas buscando trabajo, si te gustaría trabajar en la tienda que American Apparel está a punto de abrir, esto te interesa. Desde hoy y hasta el sábado se abre un cásting para seleccionar al personal que trabajará en la tienda de la calle Avinyó, número 7. Solo tienes que pasarte por allí de diez a siete de la tarde, currículo en mano y la mejor de tus sonrisas.
The Pinker Tones son uno de los grupos españoles más internacionales y este verano parece que va a ser el mejor de su vida: actuarán en las cuarenta y tres fechas del Vans Warped Tour (Kevin Lyman, director del festival, dice que no había sentido nada tan fuerte desde que había visto por primera vez a los Beastie Boys) y también participarán en el escenario principal del Sónar Noche.
Además acaban de grabar su nueva referencia discográfica, “Wild Animals”, con la que las etiquetas musicales se quedan cortas ya que van desde la electrónica germánica (“S.E.X.Y.R.O.B.O.T.” y “Wilde Eleganz”) al pop de autor francés a lo Dominique A (“On Se Promenait”), pasando por la música jamaicana (“The Whistling Song”) y latina (“Electrotumbao”).
Este verano vais a hacer cuarenta y tres conciertos dentro del Vans Warped Tour, el festival de punk-rock californiano (aunque en él se encuentran propuestas de todos los géneros) más importante del mundo. Kevin Lyman, director del festival, os contrató a raíz de vuestra actuación en el festival SXSW (Texas), el festival que es conocido por apostar siempre por las mejores propuestas musicales de todo el mundo. ¿Cómo fue vuestra experiencia dentro del festival SXSW y cómo reaccionó el público frente a vuestro directo?
Seguramente, y en eso coincidimos todos los que estuvimos ahí, el SXSW es la experiencia musical más intensa que se puede vivir. Para nosotros fue una auténtica montaña rusa de sensaciones. Hicimos cinco actuaciones en treinta y seis horas y una de ellas fue en un showcase de Vans Warped. Kevin Lyman quedó tan encantado que vino a los dos conciertos siguientes que dimos ese día. Al cabo de unos días, Kevin escribió en su blog que habíamos redefinido su concepto de punk y que no había sentido nada tan fuerte desde que había visto por primera vez a Beastie Boys.
En las pasadas giras actuasteis por más de medio mundo (Las Vegas, la Plaza Roja, la Gran Muralla China, …). Supongo que estaréis de acuerdo en que sois más valorados fuera de España que en ella. ¿A qué creéis que es debido?
Todos estamos un poco a la merced de nuestras circunstancias, luego también tienes unas cartas y depende de ti como las juegues. Con nuestras cartas y circunstancias, nos vimos empujados a empezar por el extranjero Pero de un tiempo a esta parte, la situación se está normalizando en España. El eco de todo lo que está pasando fuera ha llegado a la península y se puede decir que la mayoría de medios nos empiezan a tener en cuenta. En Barcelona hace mucho tiempo que tenemos un público fiel, pero afortunadamente a día de hoy podemos decir lo mismo de muchos sitios de España. Seguir leyendo esta noticia
Que si la crisis del arroz, que si los cereales más caros, que si la gente se está muriendo de hambre de verdad por esto, el petróleo confirmando teorías conspirativas, el dólar cada vez más podrido, la inflación disparada, los tipos con aires de subida, el euribor riéndose en tu cara con las subiditas, que si menos consumo, que si más morosos, cada vez más paro, que si el calentamiento global, que si en canal satélite reponen la saga “Mad Max” cada dos por tres, que si en el metro de Madrid te regalan un paquete de galletas por tu cara bonita.
¿Estamos empezando a llegar al fin de nuestra era? Se dice que para “Apocalipsis friki” Peter Bagge se inspiró un día leyendo la prensa cuando se topó con una noticia que decía que el presidente de Corea del Norte afirmaba que tenía un misil nuclear con capacidad de alcanzar Seattle. Resulta que el autor de esta genial novela gráfica es de esa ciudad. Imagínense la cara que se le pondría si uno es muy sensible a los mensajes apocalípticos de este siglo.
Los protagonistas son dos nerds, Perry, un programador informático introvertido, y Gordo, un free-lance que entre otras cosas se dedica a hacer de camello, que residen en Seattle y deciden ir a pasar un fin de semana a la montaña. En medio de este entorno idílico les sorprende un apocalipsis nuclear perpetrado por Corea del Norte y tendrán que pasar por mil y un peripecias para tratar de sobrevivir en un entorno completamente diferente del que estaban acostumbrados en Seattle. Esta lucha por la supervivencia modificará sus personalidades y su relación.
Bagge sigue demostrando su inteligente visión irónica del mundo que le rodea recordando a su otro gran personaje veinteañero y misántropo llamado Buddy Bradley, protagonista de “ODIO”, la última gran novela generacional del siglo XX. Bagge nos proporciona un manual de supervivencia y una obra maestra del cómic underground norteamericano.
Multimillonario playboy con una doble vida como justiciero, el Tony Starkcinematográfico no se parece en nada a Bruce Wayne: Robert Downey Jr. es mucho más macarra, y su película, un puro chute de diversión pre-veraniega
Resulta muy difícil no leer los primeros 20 minutos de “Iron Man” como una declaración de intenciones de los recién independizados Marvel Studios. Tras varios años trabajando supeditada a unas grandes productoras que no entendían el verdadero espíritu de sus superhéroes, la división cinematográfica de la Casa de las Ideas se revela e inicia su primer vuelo en solitario con uno de sus personajes quintaesenciales. Fabricante de armas con un carisma tan acorazado como su armadura, Tony Stark tiene la suficiente complejidad (sus problemas con la botella, su controvertido papel en la “Civil War”) como para que un actor tan gigantesco como Downey Jr. tenga materia prima para componer el, hasta ahora, mejor protagonista de una peli Marvel, a años luz de Tobey Maguire y su blandito Peter Parker.
La comparación con la saga “Spider-Man” no acaba ahí: si Sam Raimi apostaba por un tono de ópera trágica, al director Jon Favreau le va más el rock. Su película se abre con AC/DC, tiene a un héroe deliciosamente canalla y mujeriego, posee tramos dotados de la energía de un poderoso riff y, en general, apuesta de forma explícita por la diversión y el placer cinéfago-comiquiero (¡esos guiños concebidos a lo grande!). Es una lástima que Favreau tenga una inventiva visual tan limitada, porque conoce el material de partida como la palma de su mano, y ese sentimiento es contagioso. Con todo, estaríamos locos si le negáramos el pan y la sal a una superproducción en la que hasta una ganadora del Oscar como Gwyneth Paltrow parece pasárselo en grande: “Iron Man” y Robert Downey Jr. han terminado el calentamiento y nos han contado una sólida historia de orígenes. ¡Solo Stan Lee sabe de lo que serán capaces en la segunda parte!
Artistas de Barcelona, todavía estáis a tiempo de participar en ese gran concurso internacional que es Diesel Wall. ¿Os habéis parado a pensar cómo luciría vuestra obra en un muro? Diesel os da la oportunidad de plasmar vuestras inquietudes a lo grande. Tenéis tiempo para presentar vuestro proyecto hasta el 11 de julio.
Las convocatorias de Zurich, Nueva York y Manchester ya están cerradas, pero todavía estáis a tiempo de participar en la de Barcelona. Lo único que tenéis que hacer es inscribiros en el FAD. El plazo se cierra el próximo 11 de julio. El ganador contará con el muro de la foto para hacer lo que le venga en nada sin preocuparse por cosas tan prosaicas como el dinero que necesitará para ello. En total 15 x 9 metros cuadrados para conseguir que los paseantes se embelesen con tu arte.
Y para que os hagáis una idea de qué otras propuestas han ganado otras ediciones en diferentes ciudades, aquí va una muestra de lo que da de sí este concurso.
Aprendiendo de las Vegas. El simbolismo olvidado de la forma arquitectónica.
Steven Izenour, Denise Scott Brown, Robert Venturi
Colección: GG Reprints
Como nos explican en la web de la editorial Gustavo Gili, juro que no me pagan por comentar dos libros seguidos de su catálogo y lo hago motivada por el interés que despiertan en mí estos títulos, “Aprendiendo de las Vegas. El simbolismo olvidado de la forma arquitectónica” es un libro que “surgió a partir de una saludable controversia que tuvo lugar en 1972, en la que se llegó a la conclusión de que los arquitectos deberían ser más receptivos a los gustos y valores del pueblo común, y menos impúdicos en sus erecciones como ‘héroe’ de los monumentos elevados para sí mismos.” Cómo podéis comprobar por la fecha, 1972, este libro no es una novedad auque sí lo sea la decisión de reimprimirlo hoy en día.
El volumen se divide en dos partes: “Un significado para los Aparcamientos A&P o Aprendiendo de Las Vegas” y “La arquitectura de lo feo y lo ordinario o El tinglado decorado” que tratan de la grandeza y la miseria de lo urbano analizando Las Vegas más como un icono simbólico que como una ciudad concreta. Por ello mismo recomiendo este libro no sólo a los enamorados de esta ciudad americana sino a todo aquel que, como a mí misma me sucede, se halle fascinado por la tendencia humana a hacinarse en macro urbes y viva obnubilado por las trampas arquitectónico-sociales de las grandes ciudades. Partiendo que todo asentamiento humano es contra-natura, que nos quisiera nómadas, la voluntad de construir un hábitat total lleva poco a poco a la Gran Urbe, todo artificio y decorado en la que muchos urbanistas de pro se empeñan en hacernos vivir. En definitiva, y siempre según mi humilde opinión de estudiosa de Historia del Arte que no de arquitecta o similar, que el modelo Las Vegas que desmenuza este viejo libro no está en absoluto superado. Véase Marina d’Or, ciudad de vacaciones.
Propina: De uno de los coautores, Denise Scott Brown, en la misma editorial pero ahora en la colección Ggmínima, podemos leer otro buen manual de aprendizaje, “Aprendiendo del pop” que nos acerca a las claves de “Las Vegas, Los Ángeles, Levittown, los marchosos solteros de Westheimer Strip, los complejos de campos de golf, los clubes náuticos, Co-op City, los decorados domésticos de las telenovelas, los anuncios de televisión y los de las revistas de gran tirada, las vallas publicitarias y la Ruta 66 son las fuentes para un cambio en la sensibilidad arquitectónica. Las nuevas fuentes se buscan cuando las viejas formas se vuelven caducas y la salida no está clara (…). Si los arquitectos de estilo no producen lo que la gente quiere o necesita, ¿quién lo está haciendo y qué podemos aprender de ellos?”
James Ellroy amplifica su retórica de poli malo/poli peor en su primer guión original, que parece destinado a cambiar por completo nuestra percepción sobre Keanu Reeves.
“Meeks alcanzó las pistolas; Smith disparó primero. Meeks murió pensando que el motel El Serrano era igual que El Álamo”. Esto es solo un ejemplo de la poesía áspera y desgarrada que recorre “Los Ángeles Confidencial”, la obra maestra de un novelista que, con el tiempo, se ha convertido en demiurgo absoluto del noir de moralidad ambigua y contundencia a prueba de bombas. Era inevitable que el cine se fijase en sus historias, pero la propia “L.A. Confidential” podría servir como ejemplo de lo que se pierde al traducir de Ellroy a Hollywood: a pesar de ser realmente notable, la película de Curtis Hanson canjeaba la brutalidad descarnada del original por un afinado sentido del espectáculo. Tras proyectos fallidos como “La dalia negra”, de Brian De Palma, Ellroy ha escrito su primer guión cinematográfico con la complicidad del director David Ayer, que ya se encargó de desarrollar una historia suya para la pantalla en la discreta “Dark Blue”. El resultado, “Dueños de la calle”, está lejos de ser impecable, pero es la primera vez que la feroz prosa del autor no se ve suavizada ni matizada: esto es Ellroy en estado salvaje.
Sin duda, Ayer sabe bastante de furia cinematográfica: guionista de “Training Day”, su debut en la dirección, “Harsh Times”, contenía al Christian Bale más intenso y violento imaginable. Algo parecido le ocurre a Keanu Reeves en “Dueños de la calle”, cuya primera secuencia ya es capaz de hacernos olvidar los remilgos que el actor pudo haber tenido en el pasado: esta es una película de hombres atroces, sin importar el lado de la ley en el que se encuentren, y Neo está a la altura del desafío. Así, las calles del título se convierten en un campo de batalla donde la corrupción y los estallidos de violencia son formas de comunicación para unos personajes que se encuentran cómodos en pleno Infierno. El espléndido elenco de secundarios arropa con fuerza a Reeves en su viaje por el lado oscuro del departamento de policía de Los Angeles, especialmente un Hugh Laurie que parece encantado de poder demostrar su versatilidad como actor. Pese a sus temerarios giros de guión, “Dueños de la calle” está más cerca del chupito de tequila que del suave cóctel que supone el thriller policial medio: una macho movie inteligente para tiempos turbulentos.
Hace ya unos meses que lo anunciábamos: American Apparel estaba a punto de abrir su primera tienda en Barcelona. Al final resultó que la cosa se fue atrasando y atrasando. Hasta ahora. Pero he aquí una buena noticia para todos los fans de la marca: por fin hay fecha de apertura. El 6 de junio. En la calle Avinyó, 7. Seguro que habrá una bonita fiesta de presentación aunque aún no han trascendido los detalles, seguiremos informando.